
Arranca la primera edición del festival literario Tren al sur
El colegio Gimnasio Sabio Caldas, de Ciudad Bolívar, realizará esta semana la primera edición del festival literario Tren al sur: 20 autores de toda la ciudad estarán compartiendo con estudiantes, colectivos y lectores del barrio. Santiago Espinosa, poeta y rector del colegio, le cuenta a CAMBIO el por qué de esta iniciativa.
Por: Santiago Espinosa
Bogotá, como el título de Dickens, también es “La historia de dos ciudades”, la ciudad del Sur y la ciudad del Norte. Hay una frontera invisible entre las dos, marcada por el miedo y a veces por la mutua desconfianza. Esto aplica sobre todo para la educación. Es muy difícil que los estudiantes de ambos lados se encuentren finalmente. Estos niños no juegan juntos ni aprenden juntos, no trabajan en proyectos comunes. Las luces que ambos miran, arriba o abajo de las montañas, no tienen rostros ni historias particulares para ellos. Al punto es que cuando crecen, ocupen los roles que ocupen, esta frontera entre las ciudades se convierte casi siempre en una barrera mental.
Desde hace 23 años el Gimnasio Moderno, uno de los colegios más conocidos de la ciudad, administra un colegio en Arborizadora Alta, el Gimnasio Sabio Caldas. Otros colegios en administración, con experiencias magníficas como los colegios de Alianza Educativa o los Salesianos, Cafam, son administrados por consorcios o por órdenes religiosas. Solo el Moderno entendió esta oportunidad como una hermandad entre colegios que se necesitan y se completan. Antes de transferir un modelo se trataba de que un colegio tan tradicional se abriera a la aventura de otras realidades. Yo mismo, como estudiante del Gimnasio Moderno, pude entender en el “El Sabio” la magnitud de eso que entonces llamábamos “la ciudad”, sus historias de luz y de resistencia, sus procesos sociales. Allí hice mi servicio social y escribí en la revista El Aguilucho una crónica del cumpleaños número 1. Ni en el más optimista de los sueños me hubiera imaginado que un día sería el rector de este colegio en las montañas, en el cual me había cambiado la vida para siempre.
Es verdad que este modelo, que ahora se llama de colegios “en administración”, ha tenido muchos enemigos, especialmente en el sindicato de maestros. Se piensa equivocadamente que los privados se lucran con estos recursos, o que sólo las instituciones oficiales pueden aportar a una visión de lo público. La verdad es que el modelo es casi siempre deficitario para las organizaciones privadas, y es asumido por ellas como parte de un proyecto de responsabilidad social que incluye, en muchos casos, becas universitarias para los estudiantes destacados, intercambios a otros países, formación de maestros. En segundo lugar, es un sistema que funciona muy bien en materia de calidad. En el último ranking de colegios oficiales, 7 colegios en administración ocupan los primeros 15 lugares, y cuatro de ellos ocupan los primeros 5, incluyendo el primero y el segundo.
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