
¿Cómo así? ¿Otro nuevo disco de Yes? ¿Es en serio?
Yes, versión 2023. Steve Howe, el único sobreviviente de la formación clásica de la banda de los años 70, aparece sentado a la izquierda.
La legendaria banda británica acaba de lanzar 'Mirror to the sky', su vigésimo tercer trabajo en estudio, con una alineación que debe cargar el peso del pasado.
Por Jacobo Celnik
Yes ha producido 23 álbumes en estudio desde 1968 que, en su mayoría, conservan un estilo y una fórmula muy distintiva. Sin embargo, su nuevo trabajo Mirror to the sky planteaba varios retos: suplir con dignidad las notables ausencias de miembros icónicos (unos han fallecido, a otro lo echaron), refrendar que siguen siendo Yes y no la Steve Howe Band y que su música sigue sonando a eso que sus seguidores saben y entienden que es el legado de un grupo que lo ha ganado todo en el terreno del rock progresivo. Sobre el primer aspecto, mal haría en juzgar las cualidades musicales del cantante Jon Davison y del baterista Jay Schellen, ya que ambos han cargado en sus hombros la enorme responsabilidad de ser Jon Anderson y Alan White al mismo tiempo, y lo han hecho muy bien. Los otros dos miembros del grupo, Geoff Downes (ex Buggles y Asia) y el bajista Billy Sherwood, son viejos conocidos del entorno de Yes, con una legitimidad indiscutible. Los cuatro músicos giran en torno a un sol llamado Steve Howe, quien, desde las inesperadas muertes del bajista Chris Squire y del baterista Alan White, ha sorteado, con algo de terquedad (por aquello de prolongar lo improlongable), la difícil tarea de ser el líder que define los rumbos creativos de su banda.
Yes fue una banda muy activa, estable en su alineación y duradera hasta 2008 cuando Chris Squire decidió que Jon Anderson no le servía más. En aquellos días, el grupo estaba a punto de celebrar una gira por sus 40 años de carrera y unas complicaciones en la salud de Anderson alteraron los planes. Con escenarios agendados, ensayos adelantados y boletas vendidas en gran parte de Estados Unidos y Europa, Howe, White y Squire decidieron invitar al cantante Benoit David como reemplazo temporal para apagar el incendio. El cantante venía de tocar con Close To The Edge, una banda tributo a Yes, y su gran parecido con la voz de Anderson le dio el trabajo provisional.
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