
Diòba: hacer cine colaborativo, radical y sin creer en Hollywood
Hablamos con Adriana Rojas sobre Diòba, su ópera prima: una apuesta por hacer cine contemplativo, radical y colaborativo.
Hacer cine radical. Escribir una película basándose en una visión: una mujer indígena que corre por un prado vestida con un vestido de primera comunión. Solo un personaje. Solamente un diálogo. Sin música, sin plot twists, por fuera de las fórmulas de Aristóteles y de Hollywood.
Cine radical y colaborativo. Sin estímulos de ningún fondo, pues los fondos no financian las películas basadas en visiones y sin diálogos y en las que el único personaje es una mujer indígena absolutamente sola. Hacer una película de 83 minutos apelando a la inversión, en especie, en trabajo, de los implicados. La directora de arte, el director de fotografía, la protagonista, la asesora jurídica, y la asesora de temática indígena como principales inversionistas. Sacar un préstamo. Entregar los ahorros. Dárselo todo a la visión.
No ceder ante las presiones del mercado, el público masivo y las finanzas básicas y hacer una película cuya gran ambición estética y narrativa es dar cuenta de que hay otro tiempo distinto al del mercado, la técnica, el consumo y el ruido. Por seis años, entregar el cuerpo y las neuronas a una película esencialmente contemplativa mientras siguen rompiendo récords las sagas infinitas de Rápido y Furioso y El Paseo.
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