
'Caminos cruzados': una historia sobre la orfandad y la empatía en los márgenes de Estambul
Reseña sobre la premiada película del director sueco Levan Akin.
El viaje
Si bien en la taxonomía de la industria es considerada como un drama social, Caminos cruzados es también una película de viajes. Los suntuosos paisajes fronterizos entre Batumi, Georgia y Turquía se entremezclan con el polvo, el ruido, las calles empedradas de los barrios periféricos de Estambul. Y está el Bósforo, claro, ese guardián inmutable ante el cual los dramas humanos son caprichos, lamentos que se difuminan, nimiedades.
Una de las grandes virtudes de la película es mostrar, con intimidad, con compasión, con crudeza, la cotidianidad de los márgenes de esa ciudad monstruosa que para los de este lado del mundo se ha erigido siempre como un mito muy seductor.
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