
¿Quién fue Rodrigo de Bastidas?
A propósito del debate entre el ministro de Cultura, Juan David Correa, y el cantante Carlos Vives sobre la conmemoración de los 500 años de Santa Marta, y la afirmación de Vives sobre que Rodrigo de Bastidas, el fundador de esa ciudad, fue bueno con los indígenas, Arturo Aparicio Laserna relata para CAMBIO quién fue ese conquistador.
A Rodrigo Gutiérrez Galván de Bastidas, más conocido como Rodrigo de Bastidas, equivocadamente se le conoce por ser un notario o un escribano que incursionó en la conquista. Para ello se recurre a los cronistas Gonzalo Fernández de Oviedo y a Bartolomé de las Casas, quienes tuvieron trato personal con Bastidas. Pero ellos en ningún escrito mencionan que fuera escribano o notario, sino que lo conocieron como navegante. Este error se presentó cuando el cronista Fernández Navarrete, en su libro Colección de los viajes que hicieron por mar los españoles, se refirió a él por error, como notario. Pero nunca actuó como tal.
Rodrigo de Bastidas conoció el nuevo mundo en el segundo viaje de Cristóbal Colón, que zarpó el 25 de septiembre de 1493. Duró muchos meses en ese torbellino de los que deseaban explorar y conquistar el nuevo mundo y su inmensa riqueza. En 1499, cuando se organizaban cuatro expediciones diferentes, Bastidas, por todos los medios, trató de contactar al poderoso obispo Juan Rodríguez de Fonseca, cuyo favor era indispensable para tener una capitulación. Rodríguez de Fonseca era un hombre amigo de sus amigos, los protegía, pero era peligroso. Por alguna razón inexplicable, mientras Fonseca estuvo ausente de la corte, el secretario del rey Gaspar de Gricio firmó la capitulación el 5 de junio de 1500. Es posible que Fonseca la hubiera validado después, pero este hecho le daba algo de independencia a Bastidas con respecto al poderoso Fonseca.
En la capitulación se le autorizaba a descubrir islas y tierra firme que no hubieran sido descubiertas por Cristóbal Colón, por Cristóbal Guerra o por el rey de Portugal. A Bastidas lo nombraron capitán de la expedición y la corona se reservó la cuarta parte de los beneficios, una vez descontados los gastos. Estas expediciones financiadas en la totalidad por sus integrantes, sin aportes de la corona, se conocen como “Viajes Menores”. Los reyes católicos se limitaron a autorizar la expedición y a recibir un cuarto de la utilidad.
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