
‘Artes para la paz’, una puerta abierta a las artes para niños y jóvenes
'Artes para la paz', un proyecto de educación formal, informal y transmisión de conocimientos culturales ancestrales que busca llegar a todos los rincones del país.
Apoyado en la larga experiencia de proyectos anteriores de promoción de la música en todos los rincones de Colombia, 'Artes para la paz' es una apuesta del Ministerio de las Culturas que busca fortalecer no sólo la música sino todas las actividades artísticas y formalizarlas con el apoyo del Ministerio de Educación.
Por: Redacción Cambio
Desde hace más de tres décadas, Colombia utiliza la música como un vehículo para mejorar las capacidades académicas de niños y jóvenes, y como herramienta de transformación social. En ese sentido, el Ministerio de las Culturas y el Ministerio de Educación presentaron el programa 'Artes para la paz', que concuerda con una idea que se mueve en todo el mundo: la creatividad es motor de desarrollo humano, social y económico sostenible.
El programa se apoya en esas experiencias que en diversas regiones de Colombia han permitido promover talentos artísticos que quieren continuar su profesionalización. Un avance de este proyecto es extenderlo no sólo a la música, sino a otras disciplinas de la creación. Yannai Kadamani Fonrodona, ministra de las Culturas, dice que la filosofía del programa es democratizar la educación artística y cultural no solo en ciudades grandes o ciudades medianas. “El Gobierno nacional ha entendido que todos los niños, niñas, jóvenes y los ciudadanos en general que habitan en Colombia, tienen el derecho y la garantía de acceder a la educación, y deberían tener la garantía de acceder a la educación artística y cultural”.

Además, otra gran novedad de 'Artes para la paz' es que promueve una educación formal en artes. “El programa se apoya directamente con el Ministerio de Educación para poder ampliar la experiencia y garantizar que a través de la política de gratuidad esos pequeños talentos que quieren continuar con su formación puedan acceder a las universidades a continuar profesionalmente su formación”, dice la ministra. “Este es el primer programa que se articula directamente con el Ministerio de Educación para formalizar la educación artística y cultural. La intención es consolidar una educación integral en los establecimientos educativos donde, por supuesto, las matemáticas, ciencias, sociales tienen un valor fundamental para el desarrollo del ser. Pero tanto más el arte y la cultura que le hace falta a Colombia”, agrega.
Educación formal, informal y transmisión de conocimientos ancestrales
El programa contempla formación en música, danza, teatro, escritura creativa y audiovisuales en todo el país, y busca articular los saberes de las comunidades con procesos formales e informales de educación. De ese modo expande y refuerza los alcances de 'Sonidos para la paz', un programa que ha mostrado el poder de la música como herramienta de reconciliación. La ministra hace mucho énfasis en que el desarrollo de Colombia no sólo debe ser material y estructural, sino también social y cultural. “Este programa es la apuesta más grande que ha tenido la historia de Colombia en materia cultural. Es tan importante no solo por el nivel de inversión que tiene, sino por su despliegue territorial y regional, que está enfocado a la educación artística y cultural”. 'Artes para la paz' también busca impulsar economías locales, fortalecer capacidades creativas y abrirles posibilidades a industrias culturales con raíces comunitarias.
La puesta en marcha del programa se realiza gracias a convenios con seis universidades públicas, la Fundación Nacional Batuta y la Asociación Nacional de las Artes (ANA), lo mismo que la vinculación de artistas locales. Alrededor del 40 por ciento de los formadores son sabedores (es decir, personas que conocen las tradiciones artísticas de sus territorios), y de esta manera el programa le apunta a la preservación de tradiciones. 'Artes para la paz' ya opera en los 32 departamentos de Colombia y 732 municipios del país. Además, se ampliará a centros penitenciarios.
De acuerdo con las cifras que presentó la ministra, una inversión de 184.344 millones de pesos en 2025 permitirá atender a 400.000 estudiantes entre 6 y 17 años en el segundo semestre de 2025, en 2.616 establecimientos educativos públicos. El programa destina el 67 por ciento de su presupuesto a procesos de formación, 20 por ciento a talento humano, 5 por ciento a dotación artística, otro 5 por ciento a convocatorias y 2 por ciento a gestión administrativa. La meta establecida es llegar a un millón de beneficiarios en 5.000 colegios durante el cuatrienio. Para ello, el programa proyecta contratar a 4.000 artistas formadores en 2025, y alcanzar 8.000 en el cuatrienio.
Con el apoyo de la Fundación Nacional Batuta, la Asociación Nacional de las Artes y la Fundación Canto por la Vida, el programa entrega dotaciones de instrumentos, elementos de danza y equipos para fortalecer la formación en técnicas audiovisuales.
En 2025, un total de 60 escuelas municipales recibieron dotaciones artísticas. Además 53 colegios se beneficiaron con formatos de músicas tradicionales. Cien instituciones cuentan ahora con elementos de danza y otras 100 recibieron material que les permite fortalecer la formación en audiovisuales. Desde 2023 se han entregado 611 dotaciones de elementos musicales.

Lucy Maritza Molina, viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media, manifestó que más de 1.700 profesores y formadores han llegado a colegios públicos de todo el territorio colombiano. Mientras tanto, Fabián Sánchez, viceministro de las Artes y la Economía Cultural y Creativa, afirmó que “más que un programa, estamos hablando de una apuesta de país”. Dice que a través de las secretarías de cultura vinculadas a este programa se reconocen todos los procesos que históricamente se han venido desarrollando desde las regiones. “Pasa por los establecimientos educativos: estamos en uno de cada cuatro colegios públicos del país”. Y añade que el programa también reconoce la educación informal.
“Yo creo que todos los que nos hemos acercado al arte y la cultura sabemos que no son para el divertimento exclusivamente, sino son para el desarrollo del ser, de la sensibilidad”, dice la ministra. Agrega que las prácticas artísticas desarrollan habilidades colaborativas porque implica al ser humano directamente en un diálogo con el otro. “En la danza con el cuerpo del otro. En la música, con el canto o la percusión del otro. Es una disciplina que necesita Colombia para poder cambiar sus valores culturales”.
Para que esta iniciativa se convierta en una política pública del Gobierno, en la Ley General de Cultura que ya pasó primer debate en el Congreso se menciona en el articulado el Sistema Nacional de Educación Artística y Cultural, que hace referencia a este programa. “Pero si usted me lo pregunta, lo que finalmente lo mantiene vivo es el arraigo que tenga. Si nosotros logramos que los más de 4.000 artistas formadores y los 400 000 niños y niñas que están siendo beneficiarios lo reconozcan como su programa y lo defiendan en el territorio nacional, vamos a lograr una permanencia vinculada a la política pública de la reforma la ley que ojalá podamos pasar adelante”.
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