
El cierre de la HJCK: la inmensa minoría perdió su voz
Álvaro Castaño Castillo, fundador de la HJCK.
Después de 75 años, la emisora HJCK anunció a través de sus redes sociales oficiales que dejará de emitir su programación a partir de la medianoche de ese día. Este anuncio le puso punto final a uno de los proyectos culturales más emblemáticos y ejemplares de la historia de Colombia.
Por: Eduardo Arias
¿Cómo medir la importancia de la emisora HJCK, el Mundo en Bogotá? Resulta imposible hacerlo: no existe manera de dimensionar la magnitud de la catastrófica noticia que anunció el cierre definitivo de la emisora en la medianoche del 30 de julio pasado.
En los 75 años que estuvo emitiendo a través de su frecuencia de amplitud modulada, luego por la de frecuencia modulada y por último a través de internet, la HJCK fue para muchas personas una presencia familiar. Estaba ahí. A veces se oía, a veces no se oía, pero, como pasa con parientes y amigos, uno tenía la tranquilidad de que existía, y de que existía para bien de la cultura de un país acostumbrado a que los recortes de presupuesto siempre comienzan por ese rubro.
El 15 de septiembre de 1950, el escritor Eduardo Caballero Calderón, Hernando y Alfonso Martínez Rueda, Alfonso Peñaranda, Gonzalo Rueda Caro y Álvaro Castaño Castillo fundaron la emisora. Su propósito era tan sencillo como quijotesco: elevar el nivel cultural de la radio colombiana. Y para ello los fundadores se apoyaron en el talento de muchas otras personas, entre ellas -y parte fundamental de que la emisora se mantuviera a flote- Gloria Valencia de Castaño, esposa de Álvaro.
Hasta ese momento ninguna emisora privada que estuviera al margen de cualquier tipo de apoyo del Estado se había propuesto dedicarse por completo a la divulgación de la cultura, un empeño que mantuvo durante casi 75 años (faltaron apenas seis semanas para el día del cumpleaños) hasta la triste noche del 30 de julio de 1975, cuando se silenció su voz.
El sobrenombre de la emisora, “el mundo en Bogotá”, era más que una frase retórica. Sin necesidad de contar con un noticiero de actualidad política, las voces que participaban en los programas de entrevistas presentaban puntos de vista, interpretaciones y análisis que daban cuenta de que pasaba en el mundo.
La HJCK se caracterizó siempre por transmitir la denominada música clásica (o culta o académica, nadie ha sido capaz de ponerle un nombre acertado) que complementaba con informativos culturales y programas de entrevistas con escritores, músicos, artistas y personalidades de la vida nacional. También fue muy característico en una época su boletín de noticias, 'Cada hora en la hora la noticia de la hora', que en las en punto presentaba una o dos noticias del momento, para luego seguir con la programación cultural. También contó con un noticiero económico y produjo radionovelas como Bach: El viejo peluca y Beethoven: Locura genial.
Pero si en la HJCK la música llamada culta o académica o clásica tenía un espacio muy preponderante, en la emisora también hubo mucho espacio para otras expresiones de la música. Como por ejemplo la emblemática sección 'Jazz Ya', a cargo del arquitecto y melómano Roberto Rodríguez Silva, en la que presentaba un solo tema, por no olvidar los extensos programas dedicados al rock durante la década de los 70, en los que se oían agrupaciones de rock progresivo, electrónico y experimental que no se escuchaban en ninguna otra emisora. Por no hablar, ya en las noches, de 'Rock adulto', del recordado Édgar Restrepo Caro.
Con la llegada del FM, estos programas desaparecieron y en el año 2000 reapareció el rock, y también tuvieron un espacio en la HJCK géneros como el blues, el jazz, el bossa nova y el son cubano.
Uno de los sellos que marcó desde 1961 a la HJCK fue su colección literaria, álbumes de larga duración en vinilo (más adelante editados en cassette y en CD) donde se guardaron las voces de grandes escritores y personajes de la vida pública. En la colección figuran nombres como los de Jorge Luis Borges, Eduardo Carranza, Jorge Zalamea, Gabriel García Márquez, León de Greiff, Álvaro Mutis, Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote Lamus y Rafael Pombo leído por Gloria Valencia de Castaño, entre tantos otros.
Era tal la cercanía de la literatura a la emisora, que la identificación la leía el poeta y escritor Álvaro Mutis. “Emisora HJCK, el mundo en Bogotá. Desde 1950, una emisora para la inmensa minoría. Los patrocinadores de la HJCK apoyan la cultura”, se le oía decir mientras sonaba de fondo el inicio de la Sonata para violín solo número 1 de Bach. Además, y por sólo citar un ejemplo, en ella trabajó el poeta Camacho Ramírez quien, entre otras muchas cosas, condujo a partir de 1954 el programa de entrevistas '¿Cuál es su hobby?', por el que pasaron grandes figuras de la literatura, la cultura e incluso la política.
Una tarea que también cumplió la emisora desde sus inicios fue conservar de manera muy juiciosa un archivo sonoro monumental. Alrededor de 30.000 piezas de ese acervo hoy las custodia Señal Memoria, el archivo audiovisual de RTVC, el sistema de medios públicos de Colombia.
En 1981, la emisora migró del AM, donde a veces era complicado sintonizarla porque se entremezclaba con los sonidos con sus vecinas de dial Radio Sutatenza y Radio Cordillera, al FM, de mucha mayor calidad, en donde se mantuvo hasta que, en 2005, le arrendaron la frecuencia a Caracol Radio y la emisora pasó a internet.
Fue una jugada muy aventurada (muy pocos daban un peso por la sobrevivencia de la emisora) porque en aquellos años la red no era como ahora, en tiempos de streaming, podcasts y plataformas. En aquel comienzo de siglo eran más bien pocos quienes habían migrado de los medios audiovisuales de comunicación tradicionales.
Sin embargo, el experimento funcionó bien. Los 20 años que estuvo funcionando hacían pensar que la HJCK seguía tan vigente como siempre. Hasta que un escueto comunicado anunció que desde el pasado 31 de julio de 2025 la inmensa minoría se había quedado sin su vocera más querida.
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