
“Balón a tierra”: la investigación sobre los años dorados del fútbol colombiano que debe conocer en época mundialista
En su reciente libro, el historiador y profesor de la Universidad de los Andes, Ricardo Arias Trujillo, se adentra en la época dorada del fútbol colombiano. En conversación con CAMBIO, el investigador habló sobre la bonanza deportiva que vivió el país a mitad del siglo XX y su relación con los códigos de la sociedad.
Por: Luis Chía
A mitad del siglo XX, cuando Colombia atravesaba transformaciones sociales, industriales y culturales, grandes jugadores como Alfredo Di Stefano, Adolfo Pedernera y Raúl Rossi pisaron las canchas colombianas. En medio de una época asociada con las raíces del conflicto bipartidista, el país protagonizó una bonanza deportiva sin precedentes que lo puso ante los reflectores de los apasionados por el fútbol en la región.
Entrenadores, jugadores y árbitros del más alto nivel llegaron a un país que transitaba hacia la modernización. El Dorado, como se le conoce al periodo entre 1948 y 1952, que marcó la profesionalización del fútbol criollo, permeó a la sociedad colombiana en distintas formas. En Balón a tierra. El Dorado (1948-1952). Fútbol y sociedad en Colombia, una publicación del Fondo de Cultura Económica y la Universidad de los Andes, el historiador y profesor Ricardo Arias Trujillo, se adentra, de forma pulida y curiosa, en estos años.

CAMBIO: ¿Cómo nace esta investigación?
Ricardo Arias Trujillo: Balón a tierra surge por el interés que tengo por el deporte. Era un tema que durante mi carrera investigativa nunca había abordado y que, de pronto con algunos trabajos de estudiantes en maestría y en pregrado, empecé a profundizar. Me acerqué a estos asuntos, conocí una serie de fuentes y me pareció interesante indagar sobre la época de El Dorado, un periodo llamativo porque no se explica cómo y por qué razón llegaron tantos jugadores de alta calidad a un campeonato que recién comenzaba en el país.
No había mucha información al respecto y quería entender el deporte en relación con la sociedad. Empiezo a rastrear los antecedentes que me llevaron a otra investigación, a un trabajo que publiqué hace más de un año donde trazo una historia general sobre el deporte del país durante la primera mitad del siglo XX. En ese momento me queda claro que el fútbol de El Dorado reposa en un proceso largo que venía gestándose tiempo atrás. Allí nació un primer libro llamado Colombia en la cancha. El segundo, Balón a tierra, trata solo de fútbol y abarca un periodo corto: de 1948 a 1952. En cambio, ese primer trabajo cubría la primera mitad del siglo y habla de la consolidación del deporte en general.
CAMBIO: ¿Qué dice El Dorado sobre la sociedad colombiana que en ese momento estaba atravesada también por el fenómeno de la violencia?
R.A.T.: Ese es un asunto vital para mí. Como historiador quiero atar el fútbol al contexto que se vivía en Colombia. No es una investigación que toma el deporte y lo aísla del resto de fenómenos que se estaban dando en el país. El primer punto es que ese fútbol profesional comienza en agosto del 48 y la gente solía asociar el desarrollo del deporte con la violencia. Un par de comentarios que se repiten con frecuencia es que debido a la violencia la élite inventó el fútbol profesional. Y no. Precisamente, la anterior investigación me mostraba que el fútbol venía tomando fuerza desde el 47. Es decir, desde antes del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, ya había muchas voces periodísticas, empresarios y deportivos que creían que había llegado el momento para que el fútbol diera su salto al profesionalismo. Para ellos las condiciones estaban dadas: ya existían ciertos equipos de calidad que podían mantener un calendario extenso durante el año y había una clientela: un público dispuesto a pagar para ver los partidos.

CAMBIO: ¿Qué aspectos de la sociedad exhibe este periodo?
R.A.T.: No encuentro una relación entre la violencia y el fútbol, aunque sí la encontramos con otros aspectos, por ejemplo, de la política. Era también un país donde las ciudades crecían a un ritmo acelerado y vemos que el fútbol es un fenómeno muy urbano. Es poco lo que conocemos de este deporte a nivel rural. Ese fútbol profesional se desarrolla en ciudades que venían progresando. ¿Qué otras cosas veo en el fútbol? Veo a muchos jugadores negros, pobres y provenientes de regiones apartadas. Veo también jugadores negros de Perú y Costa Rica.
Al mismo tiempo, observo que la prensa les dedica una gran importancia y no duda en exaltar, alabar y elogiar a esos jugadores, muchachos humildes que habían sido estigmatizados, precisamente, por no ser blancos o por tener un origen pobre. En ese sentido, el fútbol me permite ver mecanismos de ascenso social que se están dando en otras esferas de la sociedad. Sin dudarlo, considero que este deporte está relacionado con aspectos sociales, políticos, demográficos y urbanos.
“El fútbol me permite ver mecanismos de ascenso social que se están dando en otras esferas de la sociedad”.
CAMBIO: Usted hace un recorrido por momentos relevantes de El Dorado: los inicios del fútbol profesional, la mercantilización del deporte, la relación entre las empresas y el fútbol y hasta el papel del periodismo durante este periodo. Como historiador e investigador, ¿cómo fue hacer esa lectura sobre la relación entre el fútbol y la sociedad colombiana de la época?
R.A.T.: El Dorado es un fenómeno que, por supuesto, hace referencia a los grandes jugadores que llegaron al país. Sin embargo, este periodo tiene otros actores. Estaban los futbolistas, pero, ¿quién los traía? Traté de trazar un perfil de esos empresarios: personas exitosas que querían llevar su modelo empresarial al fútbol. Ahí uno encuentra que el deporte también fue visto como una fuente capitalista, de entretenimiento e, incluso, de prestigio para las ciudades.
Me pregunto también por los árbitros, otros actores muy importantes. Veo que llegaron de diferentes lugares de América Latina, pero también de Inglaterra e Italia. Todo esto sorprende teniendo en cuenta que se trata de un fútbol incipiente. Y me pregunté también por el público: ¿Quién era? ¿Era pobre? ¿Era rico? ¿Había mujeres? ¿Qué sabían del fútbol? ¿Cómo se comportaban en el estadio?
Y, por supuesto, me pregunto por el periodismo que jugó un papel clave con un apoyo inmenso al deporte. Todos estos aspectos generaron expectativas, intereses en el público, en los empresarios, en la clase política y en los intelectuales. Viendo a esos actores uno tiene una idea de cómo se configuró El Dorado.
CAMBIO: ¿Qué lectura tiene sobre el papel del fútbol en la sociedad actual? ¿Sigue ocupando el mismo lugar que tuvo durante El Dorado?
R.A.T.: No, son dos momentos muy diferentes. En los años de El Dorado, aunque hubo un gran interés, fue en el fondo algo pasajero. Al cabo de tres años la fiebre por el fútbol se había apagado en la mayoría de las ciudades del país. Quizás solo en Bogotá y en una que otra ciudad se mantenía ese interés, pero en las demás se fue apagando. Hoy día el interés por el fútbol está en muchos sectores y en muchas regiones del país.
Es importante tener en cuenta que entre el 48 y el 52, el periodo que estudio, solo había equipos de ciudades. La Selección Colombia no cumplía ningún papel y estaba participando en campeonatos internacionales con resultados malísimos. Había una gran diferencia entre el fútbol criollo y el fútbol de los extranjeros, que si no hubieran venido jamás se habría generado ese interés por el fútbol durante los años del profesionalismo. El gran interés nació por la llegada de esos cracks.
En cambio, en la actualidad el interés por el fútbol nacional y los jugadores criollos es mayor. La calidad creció. En ese momento eran pocos los jugadores colombianos destacados. Hoy vemos un fútbol más arraigado y dinámicas de identidad que antes no existían alrededor de la selección.

CAMBIO: ¿Cómo era el espíritu de las primeras hinchadas del fútbol colombiano?
R.A.T.: No era tan grande. Solo eran unos cuantos aficionados que acompañaban a su equipo regularmente. Incluso se empezó a ver un turismo deportivo de aficionados y, por lo que se leía en la prensa, ya había algunos símbolos como banderines y camisetas. Sin embargo, jamás fue parecida a la simbología que vemos hoy día ni a los factores que nos permiten hablar de identidad alrededor de equipos como Millonarios, Nacional, Junior o la selección. Son unos primeros pasos todavía muy incipientes. Claro que también había un regionalismo alimentado por la prensa, pero la diferencia con las hinchadas actuales es inmensa.
CAMBIO: ¿Cuál es la invitación a los lectores para que conozcan y se adentren en El Dorado con Balón a tierra?
R.A.T.: El deporte es un objeto de estudio muy pertinente para abordar aspectos de la sociedad desde otra perspectiva. Uno como investigador e historiador puede explorar la sociedad a través de diferentes puertas y caminos. Podemos tratar de entenderla a partir de la economía, la política, la cultura, el arte y la violencia en el caso de Colombia. Sin embargo, otra puerta es el fútbol, un deporte que nos permite ver aspectos que se iluminan más que desde otras perspectivas. En Balón a tierra podrán acercarse a un periodo de interesantes transformaciones en el país que coincide con una de las épocas de mayor violencia.
Después del asesinato de Gaitán vinieron años particularmente violentos, pero uno va a ver y el fútbol muy poco o nada tenía que ver con la violencia. Todo el mundo decía: “Qué maravilla este deporte, por ahí nadie se mata. No importa si uno es liberal o conservador”. El fútbol logró escapar de esas luchas bipartidistas y, al mismo tiempo, me dice muchas cosas de esa sociedad que se suele ver solo a través del lente de la violencia, cuando el deporte nos muestra otra cara de Colombia.
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