
“Hice 'Un poeta' fascinado con la obstinación al fracaso”: director Simón Mesa habla de la película colombiana premiada en Cannes
'Un poeta', del director paisa Simón Mesa, se estrena en salas de cine de Colombia este 28 de agosto. CAMBIO conversó con él sobre la producción, el momento del arte del cine colombiano, y la dimensión de ser premiado en uno de los festivales más importantes del mundo.
La potencia narrativa y cinematográfica de Simón Mesa no es nueva. En 2014, tras graduarse del máster de dirección de cine de la London Film School, sacó al aire el cortometraje Leidi, con el que se ganó La Palma de Oro de ese año en el Festival de Cannes, así como el Hugo de Oro, el premio principal del Festival de Cine de Chicago. En 2016 estuvo en la selección oficial de Cannes con Madre, su segundo cortometraje, que volvió a ser premiado en Chicago y también en el Festival de Cine de La Habana. Su primer largometraje, Amparo –de reproducción libre en RTVC Play–fue premiado en múltiples festivales latinoamericanos y europeos.
Un poeta, la película que recibió el Premio del Jurado del Festival de Cannes en la categoría 'Cierta Mirada' de este año, es, pues, la consecuencia de una obra a la vez sólida y emergente que, cada vez, atrae más miradas tanto en Colombia como fuera del país.
La tragicomedia se estrena en Colombia este 28 de agosto en todos los Multiplex de Cine Colombia, Cines Procinal y en el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM). CAMBIO entrevistó en mayo pasado al director de la película galardonada poco después de recibir el prestigioso premio en Cannes:
CAMBIO: La sinopsis me pareció audaz y dolorosa a la vez: un poeta que llega frustrado y errático a la vejez, y una joven, poeta en ciernes, que no sabe de los peligros de hacer poesía... ¿De dónde salió la historia, cómo es su relación con la poesía?
S.M.: Llegué a la poesía casi por accidente, por conocidos, algunos de ellos poetas, que me permitieron conocer el mundo de la poesía, sus tertulias, lecturas, eventos. A medida que fui conociendo estos espacios y la gente que los frecuentaba empezó a crecer mi interés. Cuando uno hace cine, siempre está maquinando en la cabeza escenas de lo que ve y le interesa, y ahí veía que había algo.
Luego eso que estaba en mi cabeza se fue haciendo realidad porque empecé a pensar en mis propias frustraciones, en el cine, el arte, los fracasos y las dificultades del proceso narrativo. Siempre pensé que la decisión más interesante era desde el personaje de un poeta, que son los que más idealizan su condición. En Medellín hay poetas que, en cualquier cafetería, hablan como Bukowski o Rimbaud. En el fracaso, hay una obstinación poética.
CAMBIO: Un patetismo...
S.M.: Sí, puede que haya un elemento patético en esa obstinación del poeta, el artista, el cineasta. Lo patético en sí está en convertir todo esto en comedia, en reírse de esa configuración...
CAMBIO: ¿Hay más drama o más comedia en Un poeta?
S.M.: La película empezó con un desarrollo más dramático, pero en cada nueva versión que escribía le fui abriendo el paso a la sátira y la comedia. Un poeta busca un balance entre lo cómico y lo trágico.
CAMBIO: Ya que uno de los ejes centrales es la obstinación, voy con la pregunta obligada: ¿qué tanto sufre debido a esa obstinación para hacer películas en Colombia, donde la mayoría de las producciones locales no pasan de dos semanas en cartelera?
S.M.: No tanto. Esta película surge por momentos de crisis en los que uno siente la dificultad de la creación artística, el hacer cine, pero en realidad yo lo disfruto mucho hacer y siento que hay formas de lograrlo, los apoyos están. Lo que pasa es que es una labor compleja que toma tiempo y mucha paciencia. Ahora, otra cosa es la distribución de las películas, que en el caso del cine independiente colombiano es un tema bastante particular.

En particular, con Un poeta, estamos muy expectantes con la exhibición porque tuvimos la ambición de que hacer cine autoral no sea necesariamente esquivo para la audiencia. La pregunta era, ¿por qué no intentar una película que tenga valor autoral, cinematográfico, pero que además tenga elementos que entretengan a la gente? De alguna forma esta película es un laboratorio para nuevos caminos que acerquen a la gente a mi cine.
CAMBIO: ¿Cree que la mirada de los jurados del Festival de Cannes ha cambiado para reconocer propuestas autorales como la de Un poeta, teniendo en cuenta la tradición del cine autoral colombiano atravesado por las temáticas del narcotráfico, la guerra infinita y demás problemáticas del “Tercer Mundo”?
S.M.: Yo no creo que el cine de ahora sea necesariamente mejor que el cine de Colombia en épocas como las de los años sesenta y ochenta, cuando se hicieron las películas más increíbles de nuestra historia. Lo que pasa ahora es que se hace mucho más cine; pero las grandes películas colombianas como las de Víctor Gaviria lograron llegar a la competencia de Cannes, algo inédito para nuestro cine hasta la fecha.
Mi postura es que cada uno haga el cine y aborde los temas que le interesen y quiera tocar. Eso sí, veo que se está dando un acercamiento muy bello hacia películas que antes pasaron más inadvertidas. Ejemplo de esto es la proyección de La Paga, la primera película de Ciro Durán, que, filmada en 1962, fue censurada en Colombia, nunca se exhibió y solo hasta ahora revive. Cada vez hay más cineastas colombianos con películas seleccionadas y reconocidas, como le paso a Un poeta en Cannes. Lo interesante es que esto se mantenga...
CAMBIO: Tocando ahora sí el premio al jurado que recibió Un poeta en la categoría de 'Cierta Mirada' de Cannes. ¿Qué tan importante es para ustedes, qué permite, qué puertas abre?
S.M.: Para nosotros está siendo una alegría muy grande, que al final es una celebración del hecho de haber filmado la película. El rodaje de Un poeta que se hizo en enero y febrero fue muy bello tanto para mí como para el equipo. Que tan poco tiempo después ya se pueda ver y que haya sido seleccionada por Cannes es una plataforma muy importante para la visibilidad de la película, tanto en Colombia como por fuera. Es un empujón hacia la audiencia que nos tiene muy contentos.
*CAMBIO: Para cerrar, ¿por qué ir a ver Un poeta?*
S.M.: La invitación mía es que la gente se ría, que se conmueva con el personaje, que llore, que se ría y que disfrute una película que tiene mucha libertad, que permite sentir y que cumple con uno de los valores que busco con mi cine y es que la audiencia se conecte con las películas que hago. Para eso hago cine.
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