
Por qué es mala idea emitir dinero
Hace dos años se hablaba de la capacidad de los más poderosos del mundo de emitir moneda sin consecuencias. Hoy el panorama muestra que no fue tan cierto.
En 2020, cuando los confinamientos por la pandemia de coronavirus vaciaron los bolsillos de millones de hogares en el mundo entero, las grandes economías salieron “al rescate” con una serie de medidas que les permitieran a sus habitantes sobrevivir y consumir.
Como las tasas de interés ya estaban en ceros desde la crisis anterior, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) empezaron a comprar títulos de deuda de empresas y otros productos del mercado de valores para que el dinero siguiera fluyendo por el sistema financiero y no se frenaran sus economías.
Pero el gobierno de Estados Unidos, además de inyectarles dinero a los mercados, tomó la idea de Japón de entregar dinero a sus habitantes para comprar víveres o pagar los servicios públicos, y empezó a enviar cheques a las casas. El llamado “bono de estímulo” llegó incluso cuando las medidas de confinamiento en los Estados ya habían sido levantadas y era claro que la economía empezaba a recuperarse.
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