
El país no se acaba hoy, pero necesita prensa libre, instituciones fuertes y un presidente que respete las reglas
Ilustración: Jorge Restrepo H.
Media Colombia cree que una victoria de De la Espriella sería la llegada del fascismo. La otra media cree que Cepeda traería el comunismo. Ninguna de las dos cosas es cierta, pero ambas revelan el nivel de miedo con el que el país llega a esta segunda vuelta. Lo que sí es cierto es que quien gane hoy va a gobernar con contrapesos que debe respetar: una Rama Judicial que actúa, una prensa libre y una ciudadanía que vigila. La democracia colombiana es más robusta de lo que el miedo deja ver, pero no hay que confiarse.
Por: Mateo Muñoz
Luego de un año de campaña, hemos llegado a este domingo creyendo que, más allá de ser una jornada decisiva para la democracia, se trata del día del juicio final, de un apocalipsis irreversible al que solo le falta definir su autor material. Una parte del país está convencida de que si gana Abelardo de la Espriella el país entrará en una deriva autoritaria, que los derechos conquistados en las últimas décadas retrocederán y que la institucionalidad democrática quedará en manos de alguien que nunca ha demostrado respetarla del todo. La otra está convencida de que si gana Iván Cepeda, Colombia se convertirá en la Venezuela del chavismo puro y duro, que la propiedad privada estará en riesgo y que el proyecto del petrismo terminará de demoler lo que cuatro años de gobierno solo lograron erosionar.
Esas dos caras de un mismo electorado se han movido por el miedo y aunque ambas pueden tener razones de peso, también exageran. Lo anterior es completamente entendible. Al fin y al cabo el nivel del debate en esta campaña ni siquiera se puede calificar como bajo porque nunca hubo discusión de ideas o de visiones de país, sino un intercambio de señalamientos.
- Lo invitamos a leer: Cinco miedos que aterran a los votantes de De la Espriella ante un triunfo de Cepeda, y viceversa
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