Ir al contenido principal

EL SILENCIO DE FRANCIA

EL SILENCIO DE FRANCIA
Ana Bejarano Ricaurte
Los Danieles

EL SILENCIO DE FRANCIA

La vicepresidencia de Francia Márquez ha sido decepcionante y reveladora. Una de esas revelaciones es el racismo estructural sobre el que descansan nuestras relaciones sociales y políticas. Claro que el racismo en Colombia no es ningún descubrimiento, pero Márquez develó cómo opera la discriminación en un país que desprecia a los negros y por eso los condena a vivir en la exclusión y en la pobreza. La vicepresidenta negra evidenció, como nunca antes, las maneras en las que ese sesgo entreteje con fuerza nuestra cotidianidad.

El mismo presidente, en su último y más errático consejo de ministros, señaló sobre su vice: “nadie que sea negro me va a decir que no puedo nombrar a un actor porno”. La frase es racista y denigrante para Márquez y el nuevo ministro de la igualdad Carlos Rosero, quien recibió en silencio el agravio. Después, el ministro publicó un video con frases tímidas y vacías sobre la igualdad.

No es el primer desplante de Petro contra Márquez, porque desde que la eligió como formula se ha encargado de hacerle groserías y marginarla de todas las formas y espacios posibles. Las mismas voces que antes sacaban pecho por cuenta de la diversidad racial del proyecto petrista, ahora la insultan y le piden que renuncie.

Otros se unen a la petición y le enrostran a Francia la dignidad que ha pregonado y la incoherencia de seguir en el gobierno. No estoy de acuerdo. Márquez no es vicepresidente porque Gustavo Petro le haya concedido un favor; de hecho pasó al contrario. Los 777.907 votos que obtuvo en la consulta interna del Pacto Histórico llevaron a que Petro no tuviera otra opción que elegirla, aunque desde el principio dejó saber que lo hacía a regañadientes.

Francia llegó al poder gracias al mandato popular de la comunidad afrocolombiana y de distintos feminismos que creímos en ella. Ella no es una funcionaria de Petro; no es él quien le ha garantizado un lugar, sino sus votantes. Muchos de ellos hoy decepcionados, porque como ella misma lo dijo, esas comunidades sienten que vivían mejor antes del gobierno de la Colombia Humana.

La gestión al frente del Ministerio de la Igualdad fue insuficiente, pero creo que lo que más sorprende de esta nueva versión de Francia es su silencio. Un silencio reiterado que ha preservado ante distintos escándalos, incoherencias y violencias, y que solo vino a romper ante el nombramiento del agresor de mujeres Armando Benedetti como jefe de gabinete.

Es injusto pedirle a Francia que salga y pelee; que vocifere públicamente todas sus incomodidades porque la plaza pública la recibe desde hace tres años con litros de racismo y odio que arrojan en su cara cada vez que hace cualquier manifestación pública. Pero en el silencio se cocinan teorías y conspiraciones. Dos altas fuentes del gobierno me confirmaron que, según ellos, Francia no enfrenta públicamente al presidente con contundencia porque está muy cómoda con toda la burocracia que ocupan personas cercanas a ella. Y eso mismo dicen a los periodistas que cubren la Casa de Nariño. Aunque esas especulaciones no se han demostrado, con esa idea desde el propio gobierno hieren a su vice.

Incluso cuando se le acusó a Márquez de complotar con Álvaro Leyva para sacar a Petro del poder su respuesta fue un trino lleno de lugares comunes y frases formuladas para el manejo de crisis. No explicó si habló o habla con Leyva, ni por qué se le involucró en ese asunto.

Señora vicepresidenta, tal vez nadie como usted entiende que en ocasiones lo poco que tiene una persona o una causa es su voz. Una voz que se echa de menos, porque desde su propio gobierno se busca destruirla y mancharla y usted permanece impávida recibiendo los golpes. Muchas personas que creímos en usted y en su causa queremos saber si esos rumores que esparcen desde el Palacio de Nariño son ciertos y qué opina usted del desvió de un proyecto que ahora ondea las banderas del racismo, la misoginia y la corrupción.

Dónde está su defensa a las políticas públicas inteligentes que promovió desde el ministerio de la igualdad, como su CONPES de la política nacional del cuidado; sus reproches al abandono de este gobierno del Chocó y otras poblaciones negras de Colombia; incluso un mea culpa de sus faltas frente a su propia gente. No siga callando, señora vicepresidenta, su silencio viene a un altísimo costo, en especial para usted, pero sobre todo para su causa.

.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales