Silvia Serrano Guzmán
31 Marzo 2024 03:03 am

Silvia Serrano Guzmán

CHAVISMO MÁGICO

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En Venezuela no hay democracia ni Estado de derecho hace mucho. Lo que pasó esta semana con la inscripción de candidaturas de la oposición no sorprende. Pero esta columna es sobre la respuesta del presidente Gustavo Petro. 

Empecemos con el comunicado oficial de la Cancillería colombiana que habla de un respeto “absoluto a la soberanía y autonomía del pueblo venezolano”. ¿De qué soberanía o autonomía se habla si el pueblo venezolano no ha tenido ni tiene la opción de elegir libremente? Lo del respeto “absoluto” también es problemático porque los Estados tienen un deber de garantía colectiva para proteger bienes que van más allá de lo nacional. 

Aparte del tímido pronunciamiento, lo que más preocupa es que el presidente Petro diga que “la magia de Chávez fue proponer democracia y cambio de mundo”. Veamos.

Lo más democrático de Chávez fue haber llegado a la presidencia por voto popular en las elecciones de 1998. Poco tiempo después empezó el deterioro democrático. Con la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, se sumó dos años de mandato que, agregados al aumento del periodo presidencial a seis años en la nueva Constitución, resultaron en que el primer mandato de Chávez terminara siendo de ocho años. Por eso, su candidatura a las elecciones de 2006 ya era una alerta de que quería perpetuarse en el poder. Chávez volvió a ganar la presidencia y con esa victoria ya tenía asegurados 14 años de mandato hasta el 2013.

Pero anticipó que esos 14 años no iban a ser suficientes, por lo que propuso una reforma constitucional para que la reelección fuera continua e indefinida. Después de conseguirla en 2009, como era obvio, Chávez se presentó a las elecciones de 2012 con el fin de completar la módica suma de 20 años como presidente de Venezuela. Con la muerte de Chávez en 2013, Nicolás Maduro llegó al poder ese mismo año y fue reelecto en 2018 en unas elecciones severamente cuestionadas por la comunidad internacional; se consolidaba la ruptura democrática. Este recuento, del que Chávez fue protagonista, ya es suficiente para desvirtuar que fue un demócrata. 

Pero la democracia va más allá de lo electoral. Incluye el pluralismo, el disenso, un espacio cívico amplio, la garantía de las libertades fundamentales, el respeto al Estado de derecho y la vigencia de controles al poder. Pasemos entonces a esas otras dimensiones. 

Una de las acciones iniciales de Chávez en su primer mandato fue controlar al poder judicial y anular la independencia judicial. Amplió el número de jueces del Tribunal Supremo de Justicia para capturarlo y declaró en provisionalidad a todos los jueces del país para poder destituirlos cuando adoptaran decisiones incómodas. 

Atacó también los medios de comunicación opositores con un discurso agresivo que causó que reporteros y trabajadores de esos medios sufrieran violencia física y verbal en las calles. Chávez usó sus potestades discrecionales sobre las renovaciones del espectro radioeléctrico como arma para modificar o castigar la línea editorial de esos medios de comunicación. La estigmatización alcanzó a defensores de derechos humanos. 

Las acciones de Chávez en contra de los derechos políticos no fueron menos graves. Cuando se intentó el referendo revocatorio del mandato presidencial, se dispararon las represalias. El oficialismo publicó la lista de los firmantes y muchos funcionarios públicos fueron separados de sus cargos por ejercer sus derechos políticos. Los entes de control dominados por el Gobierno también usaron inhabilitaciones administrativas. 

Ante todos estos atropellos, las víctimas quedaron indefensas al no contar con un poder judicial independiente. Su única esperanza la constituyeron los organismos internacionales, pero Chávez también se encargó de cerrar esa puerta, impidiéndole a la Comisión Interamericana visitar el país y luego señalándola de golpista. El Tribunal Supremo de Justicia chavista declaró inejecutables las sentencias de la Corte Interamericana y, como si fuera poco, Chávez decidió que Venezuela dejara de ser parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. 

Lo que está pasando en las elecciones de Venezuela en 2024 y que hoy genera la leve preocupación del gobierno del presidente Petro no sería posible sin todo este elenco de magia chavista. Decir que el proyecto de Chávez fue democrático es insostenible. 

• Profesora de Escuela de Derecho. Georgetown University.

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