
Soldados disfrazados de guerrilleros no son novedad en Tierralta
El lunes 11 de septiembre, militares de la Brigada XI, disfrazados de disidentes de las Farc, llegaron a la vereda Bocas del Manso (Tierralta) y amenazaron con armas a los habitantes. Un video que muestra el hostigamiento se viralizó y los uniformados fueron suspendidos mientras se investiga. Aquí, un recuento de cómo ha sido vivir en esta región.
Muy arriba en el Alto Sinú, allá en esas soledades rurales del Paramillo, ya cerca de Antioquia, pero siempre lejos de todo, los militares que esta semana amenazaron a la población de la vereda Bocas del Manso (Tierralta, Córdoba), seguro expertos en estrategia, entre todos sus errores cometieron uno de cálculo: olvidaron que la gente en estos parajes selváticos tiene amplia experiencia en perderlo todo: llevan más de 70 años perdiendo familiares, tierras, recursos naturales; más de 70 años en los que los han matado una y otra vez, por lo cual un camuflado más no significa nada distinto al terror ya conocido.
Quienes nacimos en Tierralta nos acostumbramos a escuchar disparos y, después, a enterarnos de a dónde habían ido a parar otros tantos: que mataron a los sacerdotes Bernardo Betancur, dormido en una hamaca, y a Sergio Restrepo, en la puerta de la parroquia San José; a los exalcaldes Edinson Salcedo y Héctor Acosta; al expersonero Carlos Londoño; al líder indígena Kimy Pernía Domicó; al coronel Luis Díaz; a don Nicolás Negrete Babilonia; a Neder Castellanos, sobrino del obispo Vidal; a la líder social María del Pilar Hurtado frente a su hijo, y a otras cientos de personas cuyos nombres no aparecieron en las noticias. Una cifra sobre el departamento permite dimensionar el conflicto: 3257 desaparecidos registrados en Córdoba, según el portal de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas.
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