
El Gato volador arañó una curul para su esposa en la Asamblea del Atlántico
El investigado político Laureano Acuña, conocido como el gato volador, también ganó en las elecciones regionales. Su esposa será diputada del Atlántico.
Por: Mateo Muñoz
Laureano Augusto Acuña se ganó el mote de Gato volador por una combinación de circunstancias en el año 2000, época en la que era concejal de Barranquilla: el color de sus ojos, sus movidas ambiciosas en la política y la canción de champeta que estaba de moda.
El apodo no le habría podido quedar mejor, porque el Gato volador ha hecho gala de tener siete vidas, al menos en la política. El excongresista ha sabido sobrevivir a las controversias, los cuestionamientos y las investigaciones en su contra por –presuntamente– participar en una red de compra de votos en el Atlántico en la que él oficiaba como el operador estrella de las maniobras para conseguirles votos a políticos de diversas casas políticas.
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