
La muerte del último zar esmeraldero: historias de atentados, narcotráfico y poder detrás de los homicidios más sonados del gremio en el último año
Hernando Sánchez era el último de los duros del negocio esmeraldero. Lo asesinaron con el mismo mecanismo y calibre con que cayó Sebastián Aguilar el año pasado. A Sánchez y a Aguilar no solo los une la forma de morir, sino una intrincada historia de piedras preciosas, homicidios de socios y señalamientos por su cercanía con el narcotráfico.
Por: Mateo Muñoz
A pesar de haber ocurrido con siete meses de diferencia, el informe de los asesinatos de Juan Sebastián Aguilar y de Hernando Sánchez son casi idénticos: un disparo certero de un francotirador profesional se coló a través de las lujosas casas del mismo conjunto residencial al norte de Bogotá. El sicario escogió en ambos casos el domingo, día familiar para garantizar que las víctimas estuvieran en casa. Además, los dos esmeralderos habían esquivado la muerte en varias ocasiones con una ayuda que parecía divina. Pero lejos de ser una coincidencia macabra, los hechos apuntan a una vendetta abierta entre los duros del negocio verde que ha dejado varios homicidios en la última década.
Jesús Hernando Sánchez Sierra se convirtió en una leyenda nacional desde octubre de 2012. En ese momento el esmeraldero estaba en un exclusivo local de ropa en Bogotá, cerca del centro comercial Andino. Mientras se miraba al espejo, un sicario entró al almacén y lo acribilló de 11 disparos. El empresario alcanzó a cubrirse con una mano y a desenfundar su arma con la otra. Por obra de algo o de alguien, se salvó. Pasó dos meses en coma, sufrió cerca de diez cirugías y perdió un ojo y un riñón.
El vox populi que corrió en el occidente de Boyacá fue que aquel violento atentado a Sánchez vino del bloque enemigo de los herederos de Carranza. Un combo de patrones rebeldes entre los que destacaban Pedro Nel Rincón, conocido como Pedro Orejas, Horacio Triana y Diosdé González. Todos son originarios del municipio de Maripí y encontraron la fortuna en La Pita, la mina rival de la de Cunas, explotada por el grupo de Carranza junto con las familias Sánchez, Molina, Murcia y Cañón.
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