
De la campaña al gabinete: ¿quiénes podrían entrar al gobierno de Abelardo de la Espriella?
El abogado ha prometido compensar su inexperiencia en adminstración pública rodéandose de personas preparadas. Tiene algo más de 40 días para demostrarlo. En el sonajero hay nombres que revelan las tensiones del próximo gobierno: el 'outsider' necesitará la receta perfecta que mezcle tecnocracia con los nunca y una pizca de establecimiento.
Por: Mateo Muñoz
Mientras el presidente electo se paseaba por las calles de Barranquilla en una vitrina blindada montada sobre el platón de una camioneta, la gabinetología empezó a intensificarse tanto en los medios de comunicación como en los círculos del poder. A diferencia de candidatos como Sergio Fajardo, quien nombró ministros sin siquiera haber pasado a segunda vuelta, durante toda la campaña Abelardo de la Espriella se mantuvo en silencio sobre quién podría acompañarlo si llegaba a la Casa de Nariño. Por ello ese silencio estratégico empezó a romperse a poco más de 40 días de posesionarse como presidente de Colombia.
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Hasta ahora hay un rompecabezas con pocas piezas confirmadas y muchas especuladas. Sin embargo, los nombres en el sonajero empiezan a mostrar la cara que tendrá la próxima administración.
El único confirmado: Gómez Amín
Si hay un nombre que el propio De la Espriella puso sobre la mesa durante la campaña, es el de Mauricio Gómez Amín.
"Mauricio estará conmigo en el gobierno porque es un tipo excepcional, y es de los pocos políticos que han tenido una carrera transparente, limpia", dijo el ahora presidente electo.

Gómez Amín renunció a su curul en el Senado y al Partido Liberal para asumir la jefatura de debate de la campaña, y todo apunta a que ese sacrificio tendrá recompensa: el Ministerio del Interior, la cartera encargada del relacionamiento político con el Capitolio y grupos de interés. Por el ajustado resultado de las elecciones y la fragmentación del Congreso electo, este será un cargo fundamental para aceitar la gobernabilidad del presidente De la Espriella.
En ese sentido, Mauricio Gómez Amín ofrece varias ventajas competitivas: tiene un pasado reciente dentro de la clase política tradicional, experiencia en el Congreso y no mostró una faceta tan radical en los últimos meses a diferencia de otros integrantes del círculo cercano de Abelardo como Enrique Gómez.
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José Manuel Restrepo: el verdadero arquitecto del gabinete
Otra realida a es que Restrepo no será un vicepresidente de protocolo. Así lo dejó claro desde la noche del domingo: quiere un rol activo, parecido al que tuvo Germán Vargas Lleras en el gobierno de Santos. El objetivo del economista es articular las carteras de Hacienda, Minas y Energía, Relaciones Exteriores y entidades del sector infraestructura con oportunidades de inversión internacional, transición energética y una nueva relación con Estados Unidos.
Pero hasta ahora la movida más audaz de José Manuel Restrepo ha sido la de recomendarle públicamente a Abelardo de la Espriella el nombramiento de una mujer para asumir el Ministerio de Hacienda. "Sería la primera en la historia de Colombia", dijo. Y agregó que tiene al menos cinco candidatas en mente. Los nombres no los reveló, pero en el sonajero están: Ana Fernanda Maiguashca, excodirectora del Banco de la República y hoy presidenta del Consejo Privado de Competitividad, y Carolina Soto, también excodirectora del Emisor. Ambas tienen credenciales que los mercados reconocen.

También suenan Elsa Noguera, exministra de Vivienda y figura política costeña, y María Fernanda Suárez, exministra de Minas y actual presidenta del Banco Popular, quien podría terminar como ministra de Hacienda o al frente de Ecopetrol.
Por otro lado, el tributarista Santiago Pardo, cercano al vargasllerismo, suena para la Dian, así como Jonathan Malagón y el exdirector de esa entidad Lisandro Junco. Además, el equipo que acompañó a José Manuel Restrepo en sus años de ministro durante el gobierno de Duque también podría encontrar espacio en la administración de De la Espriella. Son los casos de Laura Valdivieso, Saúl Pineda, Jesús Antonio Bejarano y Fernando Niño Vásquez.
Defensa, Justicia y Seguridad: el corazón ideológico del gobierno
En los sectores más 'duros' del gabinete se espera la llegada de nombres muy afines ideológicamente al presidente electo. Por ejemplo, para la cartera de Defensa suena el nombre de María Fernanda Cabal, recién salida del Senado y del Centro Democrático. Su perfil de línea dura en seguridad encaja con la promesa de De la Espriella de hacerles la guerra al narcotráfico y a los grupos armados. Además, tiene un perfil civil que generaría menos resistencia en la opinión que el de un oficial activo o retirado, como Enrique Zapateiro.
Para el área de Justicia, De la Espriella tiene a su disposición un círculo de abogados penalistas que lo acompañaron durante la campaña y que conocen el oficio desde adentro: Germán Calderón España, Iván Cancino, el exviceministro de Justicia Camilo Rojas, Carlos Alonso Lucio y Viviane Morales. Además, el presidente electo tendrá que reservar candidatos para cuando llegue el momento de presentar la terna para fiscal general.
Por otro lado está Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga y pastor cristiano. Su labor clave en la coordinación regional de la campaña lo podrían ubicar en el Ministerio del Interior o la Alta Consejería para las Regiones.

El dilema del outsider
Abelardo de la Espriella se vendió durante meses como el candidato antiestablecimiento, el que iba a romper con los políticos de siempre. Pero gobernar con un Congreso donde no tiene mayoría propia le exige negociar con las colectividades que todavía pueden manejar las mayorías en el Capitolio.
De esta manera, y paradójicamente, el antecedente más cercano de este dilema es Gustavo Petro. El presidente saliente optó por construir un primer gabinete de centro-izquierda, con representación burocrática de los partidos que se subieron a la aplanadora en el Congreso. No obstante, ese idilio duró menos de un semestre y a partir de allí fueron pocos los episodios en que el Gobierno logró salir de la parálisis política.
Con este espejo a la mano, De la Espriella tendrá que ir diseñando un gabinete que no traicione a sus electores, pero que al tiempo integre a los tecnócratas y les dé juego a los aliados partidistas. ¿Lo logrará?
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