
Los retos que tendrá el Gobierno de Abelardo de la Espriella para mejorar el sistema de salud: ¿necesitará una reforma?
El presidente Abelardo de la Espriella asumirá el Gobierno con el reto de recuperar la estabilidad del sistema de salud y avanzar en una reforma que responda a las necesidades de los pacientes. Crédito: Campaña de Abelardo.
El próximo gobierno recibirá un sistema de salud afectado por problemas financieros, fallas en la entrega de medicamentos e intervenciones a varias EPS. Ante este panorama, el debate vuelve a tomar fuerza: ¿Colombia necesita una nueva reforma al sistema? aquí le contamos.
Por: Nataly Ríos
La salud será uno de los sectores más complejos que encontrará el presidente Abelardo de la Espriella al asumir el poder. Durante los últimos años, el sistema ha enfrentado una creciente crisis financiera que derivó en la intervención de varias EPS, el aumento de las deudas con hospitales y clínicas, dificultades para la entrega de medicamentos y un incremento en las quejas de los usuarios por las barreras para acceder a consultas, tratamientos y procedimientos.
Aunque en los últimos años el debate público giró alrededor de una reforma estructural del sistema, los expertos consultados por CAMBIO coinciden en que la prioridad inmediata no debería ser desmontar el modelo actual ni empezar desde cero.

El primer reto será evitar que la crisis financiera siga deteriorando la atención
Si hay un punto en el que coinciden los cuatro expertos consultados, es que el Gobierno recibirá un sistema bajo una enorme presión económica. Durante los últimos años, la insuficiencia de recursos, el crecimiento de las deudas entre los distintos actores y las dificultades para garantizar el flujo oportuno del dinero terminaron afectando la operación de hospitales, clínicas y demás prestadores de servicios.
Esa situación, explican los especialistas, terminó reflejándose en mayores tiempos de espera para los pacientes, retrasos en procedimientos médicos y problemas en la entrega de medicamentos.
Para Luis Jorge Hernández, médico epidemiólogo, salubrista y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, la prioridad inmediata no será diseñar una nueva arquitectura institucional, sino impedir que la crisis financiera continúe deteriorando la atención.
El experto explicó que el nuevo Gobierno encontrará un sistema con una cartera hospitalaria cercana a los 24 billones de pesos, más de 1.039.000 reclamos presentados ante la Superintendencia Nacional de Salud, más de 312.000 tutelas relacionadas con la prestación de servicios médicos y cerca de 25 millones de afiliados pertenecientes a EPS que actualmente se encuentran bajo procesos de intervención. A ello se suma el desabastecimiento de cientos de medicamentos y el creciente gasto de bolsillo que han debido asumir muchos pacientes para acceder a sus tratamientos.

Con ese panorama, Hernández considera que el nuevo presidente tendrá que concentrar buena parte de sus esfuerzos en recuperar la liquidez del sistema.
"El desafío inmediato es entonces de flujo de caja y continuidad asistencial para evitar el colapso hospitalario. Las propuestas del nuevo gobierno van en dirección correcta: mantener el aseguramiento público-privado, no eliminar a las EPS, sino intervenir el modelo desde tres frentes, mejorar al máximo la gestión del aseguramiento, controlar la corrupción y poner al paciente en el centro de las decisiones institucionales", afirmó el epidemiólogo.
Para Hernández, la discusión sobre el futuro del sistema no puede desligarse del problema financiero. En su concepto, cualquier reforma será insuficiente si hospitales y clínicas continúan enfrentando dificultades para pagar nóminas, adquirir insumos médicos o mantener la prestación permanente de los servicios.
"Es clave que en el nuevo modelo de salud se diferencien y separen claramente las funciones de rectoría, financiamiento, aseguramiento y prestación de servicios de salud. Es importante definir quién va a asumir el papel de las EPS, las cuales no son simples intermediarias financieras. La función del aseguramiento es hacer el control en la gestión de riesgo en salud y evitar al máximo el gasto de bolsillo de las familias. Un reto del nuevo gobierno es recuperar la confianza y legitimidad entre los actores del sistema de salud, lo cual se rompió en el Gobierno Petro", afirmó el experto.
Una visión similar tiene Yesid Esneider Ramírez Moya, jefe de la Especialización en Sistemas de Garantía de Calidad y Auditoría de Servicios de Salud de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, quien sostiene que el nuevo Gobierno deberá concentrarse en recuperar la capacidad operativa del sistema antes de plantear cambios estructurales.
A juicio del académico, uno de los primeros pasos consiste en garantizar pagos oportunos y transparentes, pero vinculados al cumplimiento de resultados concretos: "Hay que reactivar la prestación de servicios de salud para los usuarios, buscando sanear las finanzas del sistema con pagos que den liquidez, pero contra resultados evidenciables: pacientes operados, tratamientos terminados y procedimientos realizados con estándares básicos que garanticen calidad en la atención".

El especialista consideró que la recuperación financiera no dependerá únicamente de inyectar nuevos recursos, sino también de fortalecer los mecanismos de auditoría sobre la contratación, mejorar el seguimiento al uso del dinero público y actualizar la Unidad de Pago por Capitación (UPC), teniendo en cuenta las necesidades de las poblaciones más vulnerables.
Además, propuso impulsar alianzas público-privadas que permitan fortalecer la prestación de servicios en las regiones, apoyar la investigación y mejorar las condiciones laborales del talento humano en salud, un aspecto que considera clave para garantizar la sostenibilidad del sistema en el mediano plazo.
Los dos especialistas coincidieron en que, si el nuevo Gobierno no logra estabilizar las finanzas durante sus primeros meses, cualquier reforma enfrentará enormes dificultades para traducirse en mejoras reales para los pacientes. Por lo que el principal reto de Abelardo de la Espriella será evitar que la crisis económica continúe afectando el funcionamiento cotidiano del sistema de salud.
No es empezar de cero, sino corregir el sistema
Los expertos le aseguraron a CAMBIO que el éxito del próximo Gobierno no dependerá de eliminar o mantener las EPS, sino de corregir las fallas que han impedido que el sistema responda de manera eficiente a los usuarios. Para el médico epidemiólogo Luis Jorge Hernández, uno de los principales errores ha sido convertir la discusión en una disputa entre modelos, cuando el verdadero reto está en mejorar la gestión del aseguramiento y fortalecer los mecanismos de control. En su concepto, el país debe conservar la función del aseguramiento, pero redefinir las responsabilidades de los actores que intervienen en el sistema.
El experto considera que una transformación de ese tipo permitiría separar la administración financiera de la prestación de los servicios, fortalecer la vigilancia sobre los recursos públicos y concentrar los esfuerzos en mejorar los resultados para los pacientes. Sin embargo, advierte que ningún cambio institucional tendrá éxito si no se acompaña de una financiación suficiente y de reglas claras para todos los actores del sistema.

"Lo importante es que la ADRES (Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud) se convierta en el pagador único, mientras las EPS evolucionen hacia verdaderas gestoras de salud, responsables de organizar las redes de atención, gestionar el riesgo de sus afiliados y responder por resultados en salud. Su remuneración debería depender de indicadores de calidad y satisfacción de los usuarios", aseguró el docente.
Una reforma pensada para un país que no es igual en todos los territorios
Los expertos también insisten en que Colombia no puede seguir diseñando un sistema de salud bajo la idea de que todos los territorios enfrentan las mismas necesidades. Para Wilson Giovanni Jiménez Barbosa, profesor del Área Académica de Negocios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ese ha sido uno de los principales vacíos de las reformas discutidas en los últimos años.
Mientras las grandes ciudades cuentan con una amplia oferta hospitalaria y de especialistas, cientos de municipios continúan enfrentando dificultades para acceder a servicios básicos, personal médico e infraestructura suficiente.
"No puede existir un único modelo para todo el país porque las necesidades de Bogotá son muy distintas a las de un municipio del Pacífico, la Amazonía o La Guajira. Una reforma debe partir de esa realidad, fortalecer la atención primaria, consolidar sistemas de información confiables y construir una gobernanza que permita tomar decisiones con base en evidencia y no únicamente desde el nivel central", sostiene Jiménez.

A su juicio, buena parte de las decisiones siguen tomándose con información incompleta o desactualizada, lo que dificulta responder a las verdaderas necesidades de la población y limita la capacidad del Estado para ejercer control sobre la ejecución de los recursos.
La prevención vuelve a ocupar el centro del debate
El sistema colombiano ha logrado avances importantes en cobertura, pero los especialistas consideran que sigue existiendo una deuda histórica con la prevención. Durante años, buena parte de los esfuerzos se han concentrado en atender enfermedades cuando ya requieren hospitalización o procedimientos especializados, mientras que la promoción de hábitos saludables y la detección temprana continúan siendo insuficientes.

Para Jaime Ramírez, profesor del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, cualquier reforma debería comenzar por responder una pregunta básica: ¿qué necesita realmente la población? El académico sostiene que las políticas públicas no pueden seguir diseñándose únicamente desde los despachos oficiales o desde los actores institucionales.
"La reforma debe construirse desde las necesidades de la población y no desde la burocracia. Si no conocemos qué está pasando en los territorios, corremos el riesgo de seguir diseñando soluciones para problemas que no son los más urgentes", afirma Ramírez.
El profesor explica que fortalecer la atención primaria significa mucho más que abrir nuevos centros de salud. Implica desarrollar programas permanentes de promoción y prevención, fortalecer la vacunación, hacer seguimiento a enfermedades crónicas, mejorar la atención en salud mental y construir equipos interdisciplinarios capaces de acompañar a las comunidades antes de que los pacientes lleguen a los servicios de urgencias.
En su concepto, ese enfoque no solo mejoraría la calidad de vida de la población, sino que también aliviaría la presión financiera que hoy soporta el sistema.
Recuperar la confianza será tan importante como aprobar una nueva reforma
Los cuatro expertos aseguran que el próximo Gobierno recibirá un sector profundamente dividido después de varios años de confrontación política alrededor de la reforma a la salud. Las diferencias entre el Gobierno, las EPS, los hospitales, las clínicas, las agremiaciones médicas y otros actores del sistema terminaron convirtiendo la discusión técnica en un debate político que, según los especialistas, dificultó la construcción de acuerdos sobre aspectos esenciales para garantizar la atención de los pacientes.

Para Wilson Giovanni Jiménez, ninguna transformación será sostenible si se construye desde la confrontación: "El Gobierno tendrá que sentar en la misma mesa a las EPS, las IPS, los profesionales de la salud, las universidades, las asociaciones científicas y los pacientes. Si no existe confianza, cualquier reforma corre el riesgo de quedarse en el papel. El verdadero desafío será construir acuerdos técnicos que sobrevivan a los gobiernos de turno".
El académico considera que recuperar esa confianza permitirá discutir con mayor profundidad temas como la financiación, el fortalecimiento de la atención primaria, la formación del talento humano y la modernización del sistema de información, aspectos que suelen quedar relegados cuando el debate se concentra exclusivamente en el futuro de las EPS.
Más control sobre los recursos y mejores resultados para los pacientes
Los especialistas también coinciden en que cualquier reforma deberá fortalecer los mecanismos de inspección, vigilancia y control sobre los recursos públicos. Los expertos consideran que persisten problemas relacionados con la transparencia, la calidad de la información y el seguimiento a los resultados obtenidos por las entidades encargadas de administrar y prestar los servicios.
Para Wilson Jiménez, el país necesita un sistema de información robusto que permita conocer en tiempo real cómo se ejecutan los recursos y cuáles son los resultados obtenidos en cada territorio. Además, Yesid Esneider Ramírez coincide en que fortalecer la auditoría será indispensable para recuperar la confianza de los ciudadanos y mejorar la eficiencia del sistema.
"La auditoría debe convertirse en un proceso permanente y no en una revisión posterior. Es necesario hacer seguimiento desde la contratación hasta la atención del paciente para garantizar que los recursos realmente se traduzcan en procedimientos realizados, tratamientos terminados y mejores resultados en salud. Esa trazabilidad permitirá mejorar la calidad y reducir los riesgos de corrupción", sostiene el especialista de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas.

Más allá de la aprobación de una ley o de los cambios institucionales que impulse el nuevo Gobierno, los expertos consideran que la verdadera evaluación deberá hacerse sobre los resultados que perciban los ciudadanos.
Para Luis Jorge Hernández, algunos indicadores permitirán establecer si el sistema realmente comienza a recuperarse: la disminución de la cartera hospitalaria, la reducción de las tutelas y los reclamos por barreras de acceso, fortalecer la atención en las regiones y mejorar las condiciones laborales del personal sanitario, la normalización en el suministro de medicamentos, el fortalecimiento de la atención primaria y la recuperación financiera de las EPS intervenidas.
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