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Ernesto Samper Pizano, Álvaro Gómez Hurtado, Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. Fotos: Colprensa.
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“El proceso 8.000 tiene todos los ingredientes de una gran película”: Jorge López Abella, productor de la serie

Ernesto Samper Pizano, Álvaro Gómez Hurtado, Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. Fotos: Colprensa.

Jorge López Abella, productor de 'El 8.000: el presidente que se iba a caer', una serie que se estrenará en HBO Max y que aborda la infiltración de dineros del cartel de Cali en la campaña de Ernesto Samper, explica por qué cree que esta historia les interesará a las audiencias internacionales.

Por: Armando Neira

Jorge López Abella es gerente y productor general de Quinto Color, una casa realizadora de cine, televisión y contenidos audiovisuales, y el productor detrás de El 8.000: el presidente que se iba a caer, sobre la infiltración de varios millones de dólares del cartel de Cali en la campaña de Ernesto Samper, que se estrena este 3 de septiembre en HBO Max. Es una de las voces más experimentadas y autorizadas de la industria audiovisual colombiana. Por eso, CAMBIO lo entrevistó.

CAMBIO: Usted suma ya varios años en esta industria.

Jorge López Abella: Imagínese, desde los años noventa, cuando fui gerente de la productora estatal Audiovisuales, entre 1991 y 1994.

CAMBIO: Por ahí pasó Gabriel García Márquez.

J.L.A.: Sí. En esa época tuvimos el privilegio de producir Crónicas de una generación trágica, un proyecto concebido por García Márquez, con guion de Stella Malagón y dirigido por Jorge Alí Triana. La serie retrata la vida de un grupo de jóvenes criollos de la élite del Virreinato de la Nueva Granada que, influenciados por las ideas de la Ilustración, se enfrentaron a la corona española: Antonio Nariño, Camilo Torres y Francisco José de Caldas. Yo creo que fue una de las primeras series históricas de ficción que se hicieron en el país y tal vez la más ambiciosa. Después la restauraron digitalmente y quedó muy bien. Uno la ve hoy y parece hecha hace poco.

CAMBIO: ¿Eran otros tiempos, mejores o peores?

J.L.A.: Distintos. Cada tiempo tiene su audiencia. Aunque, claro, no faltan los nostálgicos que dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Son realidades diferentes, con sus más y sus menos. Las herramientas tecnológicas con las que contamos hoy son maravillosas.

CAMBIO: Quinto Color cumple 20 años. Usted no se puede quejar.

J.L.A.: Para nada. Hemos hecho varias cosas de las que estoy orgulloso. Hicimos un documental sobre Jaime Garzón que ganó un Premio India Catalina a Mejor Producción Periodística para Televisión. Hicimos Emma Reyes, una serie sobre la vida de esta pintora, dibujante y escritora colombiana, que también tuvo muy buena recepción y ganó varias estatuillas India Catalina.

CAMBIO: ¿Y La Vorágine?

J.L.A.: Claro. Fue el año pasado. Es una adaptación de la novela de José Eustasio Rivera, con ocho capítulos de una hora, dirigida por Luis Alberto Restrepo. La serie se puede ver en HBO Max y tanto Rolling Stone como The Hollywood Reporter la incluyeron entre las mejores series en español de 2025. O sea, siempre hay público, una audiencia que busca alternativas.

 

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Jorge López Abella, productor de El 8.000: el presidente que se iba a caer, una serie que se estrenará en HBO Max. Foto: Archivo particular.

 

CAMBIO: ¿Y usted hace ahora la serie sobre el proceso 8.000? ¿Cómo llegó a ese proyecto?
J.L.A.: Yo viví el proceso 8.000 en su momento, como todos los colombianos a los que nos tocó esa época, durante el gobierno del presidente Ernesto Samper (1994-1998). Oíamos las noticias, veíamos las cosas. Recuerdo una sensación de frenesí cotidiano. Pero era tal la cantidad de cosas que ocurrían que solo tiempo después caí en cuenta de que muchas veces en Colombia no les damos suficiente trascendencia a los hechos que vivimos.

CAMBIO: ¿Por qué?
J.L A.: Pues en esos días leí el libro El presidente que se iba a caer: diario secreto de tres periodistas sobre el 8.000 y no dimensioné todo lo ocurrido. Sentía que lo que contaban Mauricio Vargas, Jorge Lesmes y Édgar Téllez en su relato era la misma noticia que veíamos cada ocho días en los periódicos y las revistas. Yo creo que en otros aspectos de la realidad colombiana nos ha pasado lo mismo: como estamos inmersos en ella, no sabemos la gravedad de lo que estamos viviendo.

CAMBIO: ¿Y entonces?
J.L.A.: Años después volví a encontrarme con el libro. Lo abrí, me senté y lo leí de corrido. Pensé: es increíble que esto haya ocurrido hace apenas 30 años y que en el país no haya pasado nada, como si nada; que no hayamos hecho una reflexión profunda, por ejemplo, sobre el impacto del dinero mal habido en las campañas, para solo citar un caso, de los que como sociedad volvemos a repetir.

CAMBIO: Para usted que anda buscando historias, ¿por qué lo impactó el libro?
J.L.A.: Por todo. El libro está muy bien escrito, es un diario, y cada episodio que cuenta es más increíble que el anterior. Este es un país que se estremece día tras día y nosotros nos habituamos a esa realidad.

CAMBIO: ¿Entonces?
J.L A.: Busqué a Mauricio Vargas, con quien nos habíamos cruzado en la Presidencia durante el gobierno de César Gaviria, y le pregunté qué había pasado con los derechos del libro. Me dijo que estaban libres. Hablé también con Jorge Lesmes y Édgar Téllez, a quienes no conocía y con quienes hoy somos buenos amigos, y todos estuvieron de acuerdo en seguir adelante.

 

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Alfonso Valdivieso fue el fiscal general de la nación que lideró el proceso 8.000. Dirigió las investigaciones para comprobar la infiltración de dineros del cartel de Cali en la campaña presidencial de Ernesto Samper. En la imagen, durante el documental.

 

CAMBIO: ¿Para hacer qué?
J.L.A.: Empezamos a trabajar en dos ideas: una serie documental y una serie de ficción, porque este tema da para una novela entera. El proceso 8.000 tiene todos los ingredientes de una gran película. Mercadeamos los dos proyectos y, por mi cuenta, me animé a empezar el documental, que es menos costoso que una serie de ficción, y arrancamos las entrevistas. HBO nos compró los derechos de emisión sin haber visto nada todavía. No es una producción original de HBO, sino una que ellos adquirieron ya hecha, en un acto de confianza porque ya habíamos trabajado juntos antes.

CAMBIO: ¿Por qué es tan importante contar esta historia ahora en este formato audivisual?
J.L.A.: Porque cuando uno ve todo eso junto –el escándalo del ingreso del dinero, la desaparición de las grabaciones, el asesinato de Álvaro Gómez, que sigue sin resolverse porque las Farc dicen que fueron ellos, pero su familia no lo cree– entiende que este país avanza en medio de un vértigo intenso. Seguimos viendo cosas muy parecidas.

CAMBIO: ¿Es también un ejercicio de memoria?
J.L.A.: Sí. Porque es la única manera de mirarnos, de saber de dónde venimos y qué hay que cambiar.

CAMBIO: ¿Cómo hacer televisión de largo aliento para audiencias que ya son de redes sociales y en las que todo es fugaz?
J.L.A.: Todos nuestros proyectos tienen un componente transmedia importante. Con La Vorágine, por ejemplo, además de la serie hicimos piezas para redes que contextualizan la historia y la época, para animar a las nuevas generaciones a sentarse a verla. Si ellos no vienen a nosotros, nosotros vamos a ellos.

 

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El 8.000: el presidente que se iba a caer, que se emitirá en HBO Max, está basado en el libro escrito por los periodistas Mauricio Vargas, Jorge Lesmes y Édgar Téllez

 

CAMBIO: ¿Los jóvenes ven de manera muy distinta?
J.L.A.: Totalmente. Es tanto así que nos estamos metiendo en el formato vertical, que se ha vuelto un fenómeno mundial: la gente ya no quiere ver contenido horizontal en el celular. Por ahora estamos haciendo melodramas por encargo en ese formato, pero la idea es llevarlo también a documentales y otros géneros de corta duración, con contenido que tenga un componente social e histórico y donde los usuarios, claro, sientan la comodidad de no tener que voltear el celular. Es lo que exigen.

CAMBIO: ¿Cualquier tema se puede llevar a una producción?
J.L.A.: Lo importante es saber contar bien el cuento. Narrar la historia de tal manera que atrape a los espectadores. Mira que hicimos una serie documental sobre la cartelización del papel en Colombia, a partir de la denuncia que hizo Pablo Felipe Robledo cuando era superintendente de Industria y Comercio sobre el acuerdo entre las papeleras para fijar los precios de cuadernos y papel higiénico. Aunque no tuvo el despliegue que hubiéramos querido en los grandes canales, sí son historias de las que queda un registro. Están en YouTube y son hechos que la gente debe conocer.

CAMBIO: ¿Por qué cree que la televisión colombiana ha dejado de lado las grandes historias para dar paso a los concursos?
J.L.A.: El gusto de la audiencia cambia todo el tiempo y es muy difícil seguirle el paso a esa cosa tan frenética. Hay ciertas historias que se escapan de ese interés comercial efímero. Lo que a mí me queda de mi paso por Audiovisuales es tratar de hacer cosas que le interesen a la gente, pero que a nosotros también nos produzcan satisfacción. No hablaría de legado, porque es una palabra muy pretenciosa, sino de hacer algo que nos guste y que creamos que puede aportar un poco.

CAMBIO: ¿Es sencillo llevar a la pantalla el proceso 8.000, un tema tan aparentemente denso?
J.L A.: Es política, jurídica, de expedientes. Es así. Pero también es cierto que es una historia muy novelesca. Tiene tantos ingredientes que parece ficción: que esa cantidad de plata haya entrado, que existieran unas grabaciones, que luego se hayan perdido, que Fernando Botero Zea terminara aceptando lo que aceptó, que Samper diga que de pronto sí, pero que fue a sus espaldas; la cantidad de dólares en cajas; el asesinato de la llamada Monita Retrechera; los financiadores, en este caso, los Rodríguez Orejuela del cartel de Cali. Es tan sorprendente que parece escrito como una ficción, no como la realidad que partió al país. Uno se sienta a verlo y piensa: “No puede ser que esto haya pasado”. Es casi como de humor negro.

CAMBIO: Es muy Tarantino o Guy Ritchie.
J.L.A.: Sí. Tiene todos los elementos de una mafia, como el cartel de Cali, que se sentía más sofisticada, pero que era igual de nociva para nuestra sociedad que la violencia del cartel de Medellín en cabeza de Pablo Escobar.

 

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“El libro está muy bien escrito. Es un diario, y cada episodio que cuenta es más increíble que el anterior. Este es un país que se estremece día tras día, y nosotros nos habituamos a esa realidad”, dice Jorge López Abella, productor de El 8.000: el presidente que se iba a caer, una serie que se estrenará en HBO Max.

 

CAMBIO: Usted fue testigo, desde el gobierno de Gaviria, de esa transformación del cartel de Medellín, tan violento, al cartel de Cali, mucho más inmerso en el mundo de las altas finanzas. ¿Qué representó eso para el país?
J.L.A.: Al final, como lo he dicho, quedó claro que esos capos eran tan peligrosos como los del cartel de Medellín. Actuaban de manera más selectiva, sin hacer tanto ruido ni ejercer una violencia tan visible, pero igual habían corrompido al Estado y tenían comprada a buena parte de la clase política. Es increíble recordar la cantidad de gente que terminó presa: el procurador de la época, varios parlamentarios que recibían dinero del cartel de Cali. El cartel de Cali no era menos grave que el de Escobar; lo que pasa es que el de Escobar fue mucho más ruidoso y sangriento.

CAMBIO: Para las nuevas generaciones colombianas, el proceso 8.000 es una cosa muy lejana. Si eso es así, ¿cómo llevarlo a una audiencia internacional?
J.L.A.: Para el consumidor de documentales, esta es una historia que puede ser muy atractiva en cualquier país de Latinoamérica. HBO la va a pasar desde México hasta Argentina, por toda la región. Tiene, además, un componente universal, que es el de los carteles de la droga. Veníamos de Pablo Escobar, así que tiene ese picante adicional. Y es un tema que sigue vigente en el mundo: hasta hace poco, en Alemania se hablaba de financiación irregular de campañas. No es narcotráfico, pero el fondo –dinero ilegal financiando política– sigue siendo un tema muy actual en todas partes y en Colombia ni se diga.

CAMBIO: ¿Cuántos capítulos tiene la serie y cuándo se estrena?
J.L.A.: Son cuatro capítulos, que en total duran cerca de dos horas y cuarto. Se estrena el 3 de septiembre por HBO Max.

CAMBIO: ¿Qué cree que dirá el expresidente Samper al verla?
J.L.A.: Lo buscamos para entrevistarlo y no quiso participar. Tampoco quiso Fernando Botero Zea. Creo que es un tema que él ha cargado toda la vida y es difícil que diga algo distinto, aunque todo fue muy evidente.

CAMBIO: ¿No es una historia de buenos y malos?
J.L.A.: Nosotros no dictamos sentencia en el documental: simplemente contamos los hechos, tal como están narrados por los investigadores, por los tres periodistas y por algunos protagonistas, con el respaldo de fuentes serias. Creo que a la gente le va a resultar muy fácil sacar sus propias conclusiones.

CAMBIO: ¿Qué piensa usted de Ernesto Samper?
J.L.A.: Es increíble que alguien tan inteligente como Samper, que tenía tan buen plan de gobierno, se haya enredado en esto y haya terminado así por cuenta de esa plata ilegal que le metieron a la campaña. Como decía García Márquez, el poder es la expresión más alta de la ambición y la voluntad humana y, en ocasiones, como fue su caso, terminó acabándolo y nunca podrá zafarse de eso. 

Ficha técnica

Título: El 8.000: El presidente que se iba a caer
Dirección y guion: Luisa Orozco y Luisa Reyes
Producción: Jorge López Abella
Producción ejecutiva: José Lombana
Dirección de fotografía: Paul Cataño y Camilo Quintero
Montaje y edición: Alejandro Norenha
Música: Oliver Camargo

Disponible en HBO Max.

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