
"La autorización ya existe": lo que respondió la EPS sobre la eutanasia de María Consuelo, la mujer que sobrevivió a un ataque con ácido
Sobrevivió a un ataque con ácido, pasó por decenas de cirugías y en 2017 le hizo una promesa al papa Francisco. Hoy pide la eutanasia, y la EPS que la atiende salió a aclarar en qué punto está realmente su solicitud.
Por: Juan David Cano
María Consuelo Córdoba, sobreviviente de un ataque con ácido ocurrido hace 26 años en Bogotá, pidió que se le practique la eutanasia para poner fin a las secuelas físicas y al deterioro de salud que arrastra desde entonces. Tras la difusión de su testimonio, la EPS Capital Salud, encargada de su atención, se pronunció sobre el estado real de esa solicitud.
Qué respondió Capital Salud
Después de que el caso tomara fuerza en los medios, la EPS aseguró que se comunicó directamente con la paciente para conocer su situación y verificar lo divulgado. En su comunicado sostuvo que la mujer no está a la espera de ningún permiso.
La entidad precisó que la autorización para el procedimiento no es un trámite pendiente. Según su versión, María Consuelo cuenta con ese aval desde hace cuatro años y lo que ocurra en adelante depende solo de su decisión.
"Desde hace cuatro años cuenta con la autorización para el procedimiento de la eutanasia", indicó la entidad en su documento oficial.
"Se precisa que actualmente no se encuentra a la espera de una autorización para acceder al procedimiento (...) la decisión hace parte de su voluntad y del ejercicio de su derecho a morir dignamente", agregó Capital Salud.
La EPS añadió que ha prestado a la paciente múltiples atenciones, incluidas las cirugías asociadas a las lesiones en su rostro, y afirmó que respetará la determinación que ella tome de manera libre.
"Se continuará acompañando a María Consuelo con respeto, humanidad y dignidad (...) se estará disponible para atender todo aquello que requiera en materia de salud", señaló el documento.
La promesa que le hizo al papa Francisco
El caso tiene un antecedente que la propia María Consuelo suele recordar. Durante la visita del papa Francisco a Colombia, en 2017, la mujer conversó con el pontífice sobre la posibilidad de recurrir a la eutanasia, una idea que ya rondaba entonces. De acuerdo con su relato a Citytv, el papa le pidió que no lo hiciera.
"Cuando él me dijo: ¿Me prometes que no te vas a aplicar la inyección de la eutanasia? Yo le respondí que se lo prometía", contó.
Según su testimonio, el pontífice hizo ese compromiso como una promesa de Dios y le aseguró que recibiría respaldo para continuar con las intervenciones que aún necesitaba.
"Él me dijo que era una promesa de Dios y que Colombia me iba a ayudar para que me hiciera las cirugías que me hicieran falta", relató al mismo medio.
Casi una década después, María Consuelo sostiene que esa ayuda nunca se concretó como esperaba y que su calidad de vida sigue siendo precaria. Es ese desgaste, dice, el que la llevó a retomar la petición que un día prometió no hacer.
26 años después del ataque
La historia de su ataque se remonta al año 2000, cuando María Consuelo llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, junto a su entonces pareja.
Según contó, el sujeto no aceptó que ella decidiera quedarse a trabajar en la capital en lugar de regresar al Chocó, y la atacó con ácido. La sustancia estaba escondida en un recipiente de aguardiente, por lo que no dimensionó de inmediato lo que pasaba.
"Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (...) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente (...) yo solo pensé que estaba tomando a esa hora de la noche y cuando salí me tiró ese líquido en la cara", recordó ante Citytv.
Desde entonces ha pasado más de tres años hospitalizada y, según los reportes más recientes, ha sido sometida a cerca de 87 cirugías en el rostro, sin que la reconstrucción haya terminado.
Hoy vive en condiciones difíciles. Tiene que pedir ayuda económica en las calles del sector de Corabastos, respira con ayuda de unos tubos en la nariz y usa de forma permanente una máscara artesanal para cubrir las cicatrices.
"La máscara la uso a diario las 24 horas porque tengo la cara muy cicatrizada. Lo que le pido al mundo entero es que ya son 26 años con el rostro así y la máscara, que me ayuden para que mi vida sea mejor", expresó.
Sobre el responsable de la agresión, su exesposo, la mujer afirma no tener información sobre el estado del proceso judicial.
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