
Una persona, un voto, un voto contado. Ésa es la regla de oro de las elecciones.
En 2018, el Consejo de Estado consideró “de suma importancia que se adopten las medidas necesarias para que, en los procesos subsiguientes que se adelanten en todo orden, la Organización Electoral cuente con toda la infraestructura propia, completa y necesaria”, incluyendo el “software de escrutinios propio y soporte técnico especializado que vigile y controle el aplicativo a utilizar”. Le preocupaba que los códigos fuente de los programas utilizados permanecieran cerrados a auditorías de las autoridades electorales.
La Organización Electoral está compuesta por la autoridad electoral, el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría, el brazo logístico. Ésta última está encargada de toda la contratación.
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