El recibo de un ostentoso reloj en manos de la DEA es lo que parece marcar el fin de la líder de izquierda Piedad Córdoba. Un péndulo que marca las horas y los minutos que le quedan a esa polémica líder para posiblemente enfrentar a la justicia americana. Una joya de oro y piedras preciosas que es un símbolo de cómo los recursos de los más desfavorecidos del pueblo venezolano terminaron, a nombre de la revolución chavista, gastándose en las boutiques más exclusivas de París por las personas más indolentes.
Esta es una historia de lujo. Una columna en donde los elementos más inverosímiles son reales. En específico, es un relato de lo que significa no tener misericordia, mucho menos piedad, aunque ese sea su nombre de pila.
Para empezar a narrarla, nada mejor que la investigación que el periodista Gerardo Reyes trae en su libro Alex Saab. Les recomiendo que lo lean, ya que en esta coyuntura política trae muchos elementos para entender cómo se hicieron ricos dos exponentes de las esquinas políticas en Colombia.
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