
Las misiones internacionales de observación electoral pusieron en evidencia su irrelevancia. Sus manifestaciones cuentan cuando la desconfianza en un proceso electoral se profundiza. Aquí se apresuraron a celebrar la fiesta democrática y hasta a felicitar a la Registraduría. No todo lo importado es bueno. Lo criollo resultó mucho mejor.
Un sector político desea imponer la narrativa de votos sacados del sombrero. La realidad es otra: al Pacto Histórico no le aparecieron por arte de magia cientos de miles de votos en los escrutinios municipales; más bien, los votos, que siempre estuvieron ahí, se le perdieron en la transmisión. Si esto sigue así, Gobierno y coalición de Gobierno lograrán perfilar al damnificado como verdugo ante el silencio de tantos observadores.
El registrador Alexánder Vega se jactó de la presencia de seis misiones de observación electoral: la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE), International Foundation for Electoral Systems (IFES), Capel del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Carter Center y Transparencia Electoral, una pequeña organización argentina que el mismo Vega dirigió antes en Colombia.
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