
La guerra en Ucrania no dejará ganadores. América Latina no cuenta en este nuevo ajedrez mundial y Colombia se equivoca si cree que su vecindad con Venezuela la convierte en jugadora de peso. ¿Qué debe hacer, entonces, este país subordinado a Estados Unidos, de fronteras compartidas con un aliado de Rusia, en un continente dividido? Aquí van tres sugerencias.
Aferrarse a la defensa de la integridad territorial
Una invasión constituye una violación a la integridad territorial, pilar fundamental del sistema internacional. Ni las preocupaciones de seguridad, ni la protección de grupos nacionales, ni razón alguna sirve para atenuar semejante desafío al orden pos-1945. No hay ampliación de la OTAN que valga. Cuando el ofensor cuestiona el derecho de un Estado a existir “Ucrania nunca tuvo una genuina vocación de Estado”, cuando expresa nostalgia por su pasado imperial “el colapso de la Unión Soviética fue la peor catástrofe del siglo”, solo nos queda aglutinarnos en torno a la defensa colectiva del elemento más esencial de la soberanía, el territorio.
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