
Faltan 28 días hábiles para que llegue a su fin el gobierno del presidente Iván Duque Márquez. Es momento de empalmes y de rendición de cuentas. Los empalmes no deberían hacerse exclusivamente desde las instituciones del gobierno nacional y los funcionarios entrantes, sino que a quienes habitamos por fuera de la capital nos interesa conocer y estar informados de cuáles fueron las inversiones más importantes en nuestras regiones.
Duque se va con más penas que glorias. Por lo menos así lo demuestran las encuestas en las que los colombianos no lo reconocen como un buen presidente y no cuenta con el voto de favorabilidad de las mayorías. Siempre estuvo a la sombra de Uribe, y su partido, el Centro Democrático, lo criticó duramente, mostrando una muy baja solidaridad de cuerpo. El Valle siempre le reclamará su ausencia en el momento del estallido social, y cuando apareció fue con su política represiva con la que no se logró mucho.
Nuestro departamento en el gobierno Duque tuvo algunas cuotas burocráticas. Carmen Vásquez estuvo casi tres años frente a la cartera de cultura y para finalizar el gobierno, después de un brevísimo ejercicio en ese ministerio por parte de Felipe Buitrago, volvió para culminar el periodo Angélica Mayolo, ambas de Buenaventura. Un cargo con un presupuesto muy significativo y mayor que el de casi todos los ministerios fue ejercido por Susana Correa, frente al Departamento para la Prosperidad Social; hace poco fue nombrada ministra de Vivienda. Susana es caleña. La otra cuota vallecaucana es el ministro de Justicia y del Derecho, Wilson Ruiz, dicen que cercano al concejal Roberto Ortiz, nacido en el municipio de Florida, y tal vez el más desconocido de todos los ministros.
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