
“Los noto asustados”, la frase satírica que circulaba en redes sociales para ejemplificar el sentimiento que causaba Gustavo Petro en el uribismo, terminó siendo la frase que describe lo que él, sus adeptos, y su campaña sienten hacia la segunda vuelta contra Rodolfo Hernández.
Es entendible, ya que la mera posibilidad de que un señor completamente impredecible, aporofóbico, machista y cuestionado llegue a gobernar un país sin memoria no es de risa. Sus declaraciones, acciones y alianzas con Mario Camacho, el Pote Gómez, el Tuerto Gil, Marco Cortés, Nubia López, entre otros; generan incertidumbre, consternación y hasta rabia.
Pero hay una razón de por qué ha llegado tan lejos un sujeto que entró a la política por una simple venganza contra Luis Francisco Bohórquez, el cual no propone nada más allá de “acabar con la robadera” que lo tiene compitiendo contra Gustavo Petro, el único candidato presidencial que ha elevado el debate al punto de manejar la agenda, que lleva toda la vida preparándose para gobernar.
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