
Nuestros recorridos son distintos, tal vez también la orilla desde donde miramos la historia del país, pero es en los sueños y en las emociones en donde nos encontramos aquellos que conocemos directamente el desgarro que deja la guerra. Aunque nuestro trasfondo sea diferente yo como víctima del Estado y ellos de las Farc, en el dolor somos todos iguales y como iguales debemos salir de ahí.
Hace pocos días, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizó la audiencia de reconocimiento del caso 01, es decir, el relacionado con el secuestro de civiles y miembros de la fuerza pública por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
El trabajo que hacen, en especial algunos magistrados, desde ese tribunal, para sacar a Colombia de su guerra permanente, supone no solo visibilizar estos crímenes contra la humanidad, sino también la posibilidad de devolverle algo arrebatado a millones de adultos, jóvenes y niños y que los demás entiendan que esa realidad nos incumbe a todos por igual porque nos ha denigrado en conjunto como nación.
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