
Estos –y no los disparates del exalcalde santadereano– son los pasos iniciales que el próximo presidente debería anunciar el día después de la posesión
1. Revocar el decreto que entrega facultades de la Cancillería al Palacio de Nariño. El presidente Iván Duque cercenó la institucionalidad del Ministerio de Relaciones Exteriores, todo por la confianza que le tiene a su jefa de gabinete. A ella le entregó las funciones de “adelantar las gestiones para obtener cooperación”, “asesorar al presidente en temas relacionados con la política exterior y los asuntos internacionales”, “impulsar y hacer seguimiento a las iniciativas del presidente en la agenda bilateral y multilateral”, “representar, por instrucciones del presidente, al Estado colombiano en foros de discusión, audiencias públicas y demás escenarios en el ámbito multilateral” y muchas más. ¿Qué son esas sino las responsabilidades del o la Cancillería? Si se quiere reinstitucionalizar el país, quien dirija el Palacio de San Carlos debe ser la persona de confianza del mandatario para lo internacional.
2. Levantar el teléfono para dialogar con Miraflores. Colombia necesita asegurar el reinicio de relaciones consulares de inmediato y diplomáticas de manera gradual, segura y ordenada. A los millones de colombianos en Venezuela les urge el acceso a los servicios de su país de origen para el goce de derechos, los pueblos de frontera requieren de intercambio comercial y la frontera colombo-venezolana no puede permanecer en manos de la delincuencia. El cerco diplomático se acabó y no trajo beneficios ni para colombianos ni para venezolanos; solo se necesita reconocerlo.
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