Ir al contenido principal
Jaime Honorio González
Puntos de vista

Lo que hay

Tampoco es que seamos una raza superior como para que estemos tan exigentes con los candidatos a la Presidencia de la República que nos tocaron. Y no deberíamos estar tan puntillosos con ellos por una sencillísima razón que me parece que no estamos teniendo en cuenta: Nosotros mismos los elegimos, ¡nosotros mismos! Y somos tan caraduras, los colombianos, que nos quejamos hasta el cansancio de lo que acabamos de escoger. Nadie nos tendrá contentos.

Nada nos sirve y actualmente es un exitosísimo deporte nacional criminalizar lo que no nos parece. O mejor, lo que no nos conviene. Por ejemplo, el voto en blanco. Hasta hace un tiempo, votar en blanco era una opción —además de legítima— legitimada y mostraba a sus adeptos como unos verdaderos inconformes, quienes no se sentían bien con unas ideas o con las otras, o con las opciones del momento, representadas en general por ese bipartidismo que reinó durante tantas décadas en Colombia, en tiempo pasado porque ya ni rastros de aquellos gloriosos partidos de trapo rojo o tela azul. No existen, al menos no como ideología.

Los que sí existen ahora son los exitosos de las redes sociales. Los afines a la candidatura de Rodolfo Hernández sostienen que votar en blanco es botar el voto porque —indirectamente— estarían apoyando la elección del rival. Y esbozan un sinnúmero de teorías —en realidad— harto pendejas, tras las cuales se parapetan para insultar a quienes quieren optar por ese camino, contemplado en el tarjetón, entre otras cosas. Solo les sirve el voto por el ingeniero, de resto es cohonestar con el terrorismo, ser ciegos, ser indolentes, acabar con el país porque llegará el comunismo y habrá gulags, y filas para la comida, y vestiremos todos igual, y solo habrá edificios grises y un único partido, que implantará revoluciones culturales y saltos hacia adelante, gobernados por un secretariado que se perpetuará en el poder por los siglos de los siglos.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales