
El Festival Petronio Álvarez nació en el año de 1996 como una iniciativa de Germán Patiño Ossa. Germán fue historiador y escritor, investigador, amante y gran conocedor de la cocina tradicional y sobre todo admirador de la música y de la cultura del Pacífico colombiano. Insistió en la realización de ese encuentro en torno a la música del litoral, con la creación de un festival concurso que reconociera a los mejores y que visibilizara sus ritmos. Entendía como nadie las lógicas de la música de la marimba de chonta y de los cununos y bombardinos. A decir verdad, en un inicio no se le dio mucho crédito a esa idea. Germán se desempeñaba para entonces como secretario de Cultura de la Gobernación del Valle del Cauca y se empeñó en hacerla realidad. Desde allí se creó y financió el primer Petronio y yo tuve, por invitación de Patiño, el privilegio de administrarlo. Cuando Germán asumió la Secretaría de Cultura de Cali para allá se trasladó el Petronio, siendo hoy una de las realizaciones más importantes de esa entidad. Ni el mismo Germán se imaginó el rotundo éxito y el enorme impacto nacional e internacional que hoy tiene la fiesta más trascendente del Pacífico colombiano.
Fui testigo de excepción de cómo se construyeron las bases del concurso; las consultas que se realizaron con los portadores de la tradición. Jugaron papel importante Hugo Candelario y Juana Álvarez hija de Petronio entre otros. Igualmente, el plan de producción milimétricamente diseñado por Álvaro Tobón Hincapié, quien estableció una fórmula de montaje, pruebas de sonido, y transmisión de televisión, que en esencia se mantienen hoy, en manos de Carlos Trujillo. El escenario donde se inició el Festival fue el teatro al aire libre Los Cristales. Inigualables los Petronios en ese espacio. Allí funcionó hasta 2007, en una fusión de pañuelos, algarabía, sudor, ritmo y piel, el último Petronio a mi cargo en calidad de secretaria de Cultura de Cali. Para los años siguientes, se trasladó al Estadio Pascual Guerrero, a la Plaza de Toros, a las Canchas Panamericanas y hoy al sur de la ciudad. Por la cantidad de espectadores que reúne fue imposible mantenerlo en Cristales.
El festival, además, con su nombre rinde homenaje al maquinista de La Palmera, locomotora de Buenaventura: Petronio Álvarez. Músico y poeta; compositor de uno de los temas más emblemáticos de nuestro folclor: Mi Buenaventura. Con la exaltación de su nombre el Petronio además ha sido la plataforma de visibilización de grandes voces y de grandes músicos y maestros: Marquitos Micolta, Clarisol Martínez, Nidia Góngora, El Grupo Bahía, el maestro Panesso y su tema La vamo a tumbá, y Herencia de Timbiquí entre muchos otros; además, permitió la recuperación de la tradición de los violines caucanos.
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