
La noticia de que en Colombia se encuentran seis de las cincuenta ciudades más violentas del mundo fue sospechosamente celebrada por el presidente Gustavo Petro en Twitter. Según el mandatario, el hecho de que haya habido una leve reducción en los homicidios en Cali y Buenaventura, que bajaron en el vergonzante escalafón, es motivo para celebrar. Sin embargo, convenientemente, se le olvidó mencionar que ahora se estrenaron en la lista dos ciudades que antes no estaban y que son neurálgicas para volver a Colombia un verdadero destino turístico: Cartagena y Santa Marta.
Este ranking lo realiza anualmente el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México, y debería ser alarmante que haya más ciudades colombianas este año, en comparación con la clasificación de 2021, para un país que hace poco firmó la paz con una de las guerrillas más antiguas del continente y que ahora se declara una potencia para la vida. Y aunque es verdad que lo anterior no es culpa del nuevo Gobierno, lo preocupante es que la estrategia en materia de seguridad urbana poco ha cambiado, y todo parece indicar que poco cambiará.
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