
En Colombia no se puede poner en duda la seguridad de nadie. Todos estamos expuestos a cierto nivel de riesgo, el cual no está determinado necesariamente por nuestra actividad productiva o social, ni por militancias políticas o de cualquier otra índole. Por ejemplo, usar el transporte público no debería revestir mayor peligrosidad y, aun así, hay quienes han sido asesinados en un bus por robarles el celular.
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