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María Jimena Duzán
Puntos de vista

El viacrucis de Petro

Se equivocan los que piensan que al presidente Gustavo Petro no lo van a salpicar los escándalos de corrupción de sus familiares y que va a poder apagar el incendio con un comunicado en el que le pide a la Fiscalía que los investigue.

Por más que se haya desmarcado de los actos corruptos de su hijo y de su hermano y de que haya dicho que en su gobierno no hay cabida para quienes quieran sacar provecho personal de su compromiso con la paz de Colombia, incluso si son miembros de su familia, el Gobierno de Gustavo Petro, ha quedado contra las cuerdas.

La paradoja es que en esta ocasión quienes lo tienen así de arrinconado no son sus adversarios políticos, (Petro ha gobernado estos primeros meses casi sin oposición), ni las élites que quieren mantener el statu quo, sino su propia familia. Entre Nicolás, su ambicioso hijo que se ha llenado los bolsillos a costa de su nombre, de su hermano Juan Fernando que parece haber cruzado varias rayas rojas en su intento por sacar adelante el pacto de la Picota y del apetito burocrático de la primera dama, -la maestra Patricia Ariza la señala como la responsable de su salida del Ministerio de la Cultura- lo tienen acorralado.

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