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Juan Camilo Restrepo
Puntos de vista

Ni chéveres ni divertidas

El presidente Gustavo Petro en uno de sus consabidos trinos escribió lo siguiente esta semana: “Anoche me divertí cuando invité a mi consejo de ministros que llevaba 5 horas de reunión a profundizar en matemáticas de las finanzas públicas. “Chéveres” las matemáticas a altas horas de la noche. Decidimos elevar de 0.6 a 0.8 del PIB la inversión con vigencias futuras”.

El mecanismo de las vigencias futuras permite, en esencia, comprometer presupuestos que aún están lejanos en el tiempo. Son inversiones que obligatoriamente tienen que incluirse en los presupuestos que se expedirán en cinco,diez o más años. Es una figura que permite sobrepasar el estrecho marco de las vigencias anuales para asegurar la provisión de recursos para obras que se ejecutarán en el futuro.

Ni son chéveres ni divertidas. Si se abusa de ellas se termina amparando con la obligatoriedad presupuestal obras que por su plazo de ejecución pueden no necesitarlo, o lo que es más frecuente, terminan escribiendo buena parte de los planes de desarrollo de los gobiernos venideros. Es una manera de perpetuar en el tiempo el exiguo mandato presidencial de cuatro años.

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