
Que la compleja geografía colombiana, fuente de nuestra abundante biodiversidad, sea la causa de nuestra pobreza y subdesarrollo es una afirmación que nos acostumbramos a repetir para justificar la exclusión de gran parte de nuestro territorio. No es una exageración asegurar que Colombia es uno de los países con mayor retraso en infraestructura en el mundo. Un estudio realizado por Fedesarrollo en 2012 concluye que el 87 por ciento de los países tenía mejores vías que Colombia. Pero no nos confundamos: la inexistencia y mala calidad de las carreteras, vías terciarias e importantes autopistas nacionales que conecten el territorio, además de los derrumbes y deslizamientos que todos los años se repiten causando estragos económicos y sociales, no son solo culpa del errático clima, o de nuestras tres cordilleras, montañas y ríos, sino más bien, son el resultado de años de corrupción, desidia y falta de planificación. Es sobre todo culpa de nuestros gobernantes que territorios enteros sobrevivan siempre bajo un enorme riesgo.
El 2023 comenzó con una triste noticia que era en realidad una premonición: en la madrugada del 9 de enero, a la altura del municipio de Rosas en Cauca, un deslizamiento de gran magnitud bloqueó la vía Panamericana aislando otra vez al suroccidente del país. El movimiento de tierra afectó las viviendas y cultivos de 248 familias (unas 1.000 personas). Según la Cámara de Comercio de Pasto, las pérdidas para los diferentes sectores económicos ya superan los 2 billones de pesos y unas 600 empresas han cerrado.
Aunque, según los damnificados, dos meses después de la tragedia la ayuda aún no ha llegado, y por eso hace una semana los habitantes del municipio de Rosas salieron a protestar por los incumplimientos del Gobierno frente a la reubicación y apoyo a las familias afectadas, hay que aclarar que el ejecutivo sí desplegó toda su capacidad para transportar combustible y otros elementos esenciales a la región. De hecho, amparado en la emergencia decretada en noviembre por el invierno en el país, el Invías estructuró rápidamente los pliegos y adjudicó de forma directa el contrato para la recuperación de la carretera y la construcción de una vía alterna de 90 metros que funcionará de forma provisional, por un valor total de 60.377 millones.
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