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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Las primeras veces

Así tituló su columna mi amigo y compañero de gabinete Mauricio Cárdenas, al hacer un balance de la tormenta política desatada la semana anterior. Comparto su análisis sobre lo inédito de muchos episodios en esta crisis, con la que se reemplazó a la mitad del equipo de ministros. Solo que Cárdenas olvidó citar un hecho clave, que también sucedió por primera vez, y fue el detonante de los demás. A escasos ocho meses del actual mandato presidencial, los jefes de los partidos que se declararon de gobierno en agosto adoptaron la intransigente y antidemocrática posición de ordenar a sus congresistas votar en contra del articulado completo del proyecto de reforma a la salud. Incluso, alguno de ellos amenazó con la Corte Suprema a sus copartidarios.

Los directores de la U, Conservador y Liberal expidieron comunicados, sin deliberación y votación de sus bancadas, en los que advirtieron, en un hecho sin precedentes, que sus congresistas no podían votar un solo artículo de la reforma. Actitud agresiva e intolerante, cuando se sabe que en muchos temas hay acuerdos de la mayoría de los partidos. Por los medios de comunicación, Dilian y Cepeda señalaron que si no se acogían sus 133 proposiciones no votarían ningún artículo de un proyecto que cuenta en total con poco más de 150. Y, de otra parte, un descompuesto director del liberalismo lanzó rayos y centellas, en lenguaje destemplado, contra la ministra de Salud.

A la actitud radical e intolerante de la ministra, cuya ausencia de voluntad de concertación desgastó en forma innecesaria al Gobierno, se contestó por parte de los partidos con mayor arrogancia y soberbia. Y sucedió lo inevitable. La discusión dejó de ser sobre el texto mismo de la reforma a la salud y se convirtió en un pulso político entre Gobierno y partidos, en el que, por primera vez, con solo ocho meses de administracion, se pretendió arrinconar al jefe de Estado y casi que obligarlo a entregar como un trofeo la cabeza de la ministra Corcho. Lo que no previeron los jefes de los partidos, es que Petro, acostumbrado a los riesgos, terminaría cambiando la mitad del gabinete.

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