
El deterioro de los ecosistemas en Colombia es evidente. Muchos de ellos han perdido casi por completo sus coberturas vegetales, como es el caso de las áreas de bosques secos del Caribe. En los valles interandinos, el cambio de los bosques naturales por diferentes tipos de plantaciones, o modelos de ganadería de baja intensidad, es notorio. Similar situación se presenta en el piedemonte llanero. Probablemente, las áreas que aún mantienen gran parte de sus bosques originales son la región pacífica y la Amazonía oriental.
Se ha venido dando un proceso de poblamiento que está concentrado en grandes ciudades y una baja parte de la pobación en zonas rurales, fenómeno que se exacerbó durante los años recientes de la violencia armada en nuestro país. Grandes cinturones de desplazados por la violencia, se hicieron comunes en ciudades de gran y mediano tamaño, en condiciones de extrema pobreza y vulnerabilidad.
La industria extractiva, que en Colombia es de baja cobertura, comparativamente con otros países, se ha concentrado en el piedemonte llanero-amazónico, zonas del eje Santander-La Guajira, parte del Magdalena Medio, Antioquia, región Caribe -dispersa-, y anden Pacifico.
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