Ir al contenido principal
Valeria Santos
Puntos de vista

Ser madre

Ser madre en nuestro país, demasiado a menudo, es dar a luz lo que otros quieren apagar. Y no voy a hablar hoy sobre mi maternidad, esa llena de privilegios e indulgencias que, aunque también viene con miedos y dudas, no representa lo que es ser madre en Colombia. Porque la realidad de la mayoría de las mamás colombianas está marcada por la temprana e injusta derrota de no poder proteger, ni siquiera de una muerta evitable, a su razón de ser. Cuidar, anidar, amparar o incluso proveer son verbos casi imposibles de conjugar para demasiadas mamás colombianas. Y ahí es donde paradójicamente se fecunda y reproduce nuestra maleza: en quitarles a tantas madres la posibilidad de escribirles a sus hijas e hijos ese mejor destino que a ellas se les negó, a muchas justamente por ser mamás.

En Colombia la pobreza tiene cara de mamá. Hay más de doce millones de mujeres cabeza de hogar, la mayoría desempleadas, buscando en la informalidad lo mínimo para que sus hijos sobrevivan y muchas, además, víctimas de violencia de género. Según el Dane, en uno de cuatro hogares no se come tres veces al día, lo que se puede traducir en desnutrición y en mamás desesperadas porque ni siquiera pueden alimentar dignamente a sus hijos. A lo anterior hay que sumarle la sobrecarga laboral que sufren muchas madres en Colombia donde deben combinar el trabajo remunerado y precarizado con las tareas del hogar y del cuidado, lo cual perpetúa para siempre su condición de pobreza.

Según la Ocde, Colombia tiene los índices más altos de embarazo adolescente, en 2021, 106.695 jóvenes colombianas entre 15 y 19 años fueron mamás, 209 al día. Las razones son múltiples: falta de educación sexual, baja escolaridad, abuso y explotación sexual, pobreza entre otras.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales