
Ya preparada esta intervención se ha conocido la renuncia del ministro de Hacienda. No me referiré a esta renuncia en esta intervención. Ya será la justicia o las instancias políticas y disciplinarias las que se pronuncien sobre el tema.
Las palabras que voy a decir a continuación se refieren a la situación fiscal del país, que es supremamente compleja, y que le tocará frentear al nuevo ministro que se designe.
Ministro al cual le deseo -por el bien del país- el mejor de los éxitos.
Su buena gestión requerirá un alto grado de prestancia política, de credibilidad en los círculos nacionales e internacionales, de idoneidad técnica de parte del nuevo ministro y del equipo que lo acompañe.
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