Un entramado judicial que empezó con una simple denuncia de delito de abigeato, o hurto de ganado, se ha transformado en una compleja saga que incluye coerción de testigos, presiones judiciales, extorsión, falsificación de documentos, y ahora va en que el fiscal del caso le clamó a la familia de los acusados un soborno de diez vacas preñadas, para precluir o cambiar la investigación. Un fiscal que parece pasar de la teoría a la práctica en los crímenes penales.
La historia empieza así: el 18 de julio de 2023, el ganadero Nellyt de Jesús Mejía denunció, en el municipio de Agustín Codazzi, Cesar, la desaparición inicialmente de seis semovientes de una finca ubicada en cercanías de San Diego, en el mismo departamento, el 1° de julio de ese año.
El proceso se trasladó al municipio de La Paz y, cuando eso pasó, se amplió la denuncia a siete cabezas de ganado, avaluadas en aproximadamente 35 millones de pesos. El señor Nellyt de Jesús Mejía se encuentra casado con la señora Belkis Tomasa Torres Álvarez. Atención a esos apellidos que se vuelven importantes.
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