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Rodrigo Botero
Puntos de vista

¿Lo ambiental naufraga en medio de la guerra?

Hay urgencias ambientales en todos los centros de conflicto armado en el país, desde el Putumayo –en donde los Comandos de la Frontera crecen al ritmo de los cultivos de coca y la minería de aluvión– hasta el Catatumbo, en donde se aprecia la pérdida de bosques al lado de la minería de carbón, la coca y el avance de los cultivos de palma gracias, según el último informe de alertas tempranas del Ideam, a que la coexistencia ‘pacifica’ de las disidencias y el ELN pareciera llegar a un colapso en medio de la disputa por recursos y territorios.

Al pasar esta semana por los lados de la Sierra Nevada de Santa Marta, también se siente cómo el ganado mordisquea su piedemonte, y cómo el banano y los palmares cubren las planicies de inundación alrededor de la Ciénaga, en donde las Autodefensas de Conquistadores de la Sierra también están en guerra con el avance del Ejército Gaitanista de Colombia (antes Clan del Golfo, hoy EGC). Más al sur, en la agonizante Serranía de San Lucas, el asunto se pone color de hormiga, pues la disputa por la minería de oro ha llevado a una alarmante pérdida de bosques e invasión de fincas palmicultoras, así como de nuevas minas en la entrada de carreteras que, al ritmo del conflicto del EGC contra el ELN empujan a las poblaciones cada vez más hacia el oriente, en medio de una disputa aun mayor, que es la consolidación de ese corredor transfronterizo, entre el Darién y Catatumbo: el verdadero botín de esta tragedia socioambiental.

Por los lados del Arauca, me cuentan que las arroceras siguen avanzando en el humedal del Lipa y que las quemas ya están demarcando una nueva perdida de espejo de agua, donde al ganado, las trochas y –obvio– las plataformas petroleras, siguen siendo materia de presión sobre el ecosistema, pero también de disputa para la guerra, fenómeno que, adicionalmente, ejerce una nueva presión de cultivos de coca en la frontera de Puerto Rondón, donde el EMC y el temible ‘Pescado’ ejercen su modelo económico. A propósito, una gran alerta se cierne en el Lipa de ser cierto que se está solicitando un Territorio Campesino Agroalimentario (TECAM), exactamente sobre este humedal, creando así el soporte que busca el modelo arrocero y ganadero de expansión sobre áreas de importancia ambiental nacional. Ojalá y no sea cierto.

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