
Mermelada parece haber sido repartida desde hace tiempo con otros nombres, pero nunca en las magnitudes que sospechamos que se está distribuyendo a parlamentarios en esta administración. Es así como aparentemente se tramitó el proyecto de ley de reforma de salud en la Cámara, y posiblemente como se va a tratar de aprobar en el Senado antes de junio.
Dicen los que creen que nada está pasando, que esto no debe extrañar, y que es un procedimiento normal, no solamente en Colombia, sino en muchos otros países que se consideran democráticos. Yo debería ser uno de los que piensa esto, puesto que después de que la Constitución proscribió los auxilios parlamentarios, introduje los entonces llamados “cupos indicativos”, que vinieron a desempeñar el papel que supuestamente tenían dichos auxilios cuando fueron concebidos por Carlos Lleras.
Con ellos, el Gobierno Lleras aspiraba a responder a un legítimo anhelo de los parlamentarios de disponer de unos recursos moderados para invertir en proyectos en los territorios donde los habían elegido. Esa también es la razón que se ofrece para justificar la existencia de proyectos que emprende el ejecutivo en Estados Unidos para animar a los congresistas a votar por sus programas (pork barrel).
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