
Aunque Laura Sarabia y Armando Benedetti fueron los protagonistas y responsables de una de las peores crisis de este gobierno —lo que les representó la salida del mismo—, hoy vuelven con más poder que antes. En el aire se quedó el mensaje de transparencia que envió el presidente Gustavo Petro al sacarlos de sus cargos. Un giro de 360 grados con sabor a amenaza, miedo y soberbia.
“Mientras se investiga, mi funcionaria querida y estimada y el embajador de Venezuela se retiran del gobierno para que desde el poder que implican esos cargos no se pueda tener la desconfianza de que se van a alterar los procesos de investigación”; dijo el presidente hace ocho meses, cuando estalló el escándalo relacionado con las chuzadas y el polígrafo a la niñera de Sarabia, un presunto caso de abuso de poder.
La Fiscalía aún no concluye esa investigación, sin embargo, eso no tuvo importancia para el presidente. Su funcionaria estrella y mano derecha se ausentó por poco tiempo, pues rápidamente fue nombrada en el Departamento de Prosperidad Social y ahora vuelve a estar a unos cuántos metros del mandatario, manejando el Dapre y cumpliendo funciones de jefa de gabinete, su primer cargo.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














