
El Ministerio de Hacienda después de muchas dilaciones envió al Congreso un concepto sobre el costo fiscal que puede llegar a tener la reforma a la salud.
Luego de que fue divulgado empezó la discusión sobre si se trataba de un aval propiamente dicho o de un simple estimativo de costos. Claramente no es un aval. El propio Ministerio de Hacienda toma la cautela de advertir que sus cálculos son provisionales toda vez que la cartera de salud no ha terminado los suyos, sobre todo en lo relacionado con las inversiones físicas que se necesitará hacer para poner en marcha el nuevo sistema de salud.
Pero quizás lo más interesante de este concepto son las luces que arroja sobre la manera como habrá que coordinar los costos de la reforma a la salud con el conjunto de la política fiscal. Y sobre los enormes desafíos fiscales que enfrentamos en estos momentos.
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