El burgomaestre de la capital de Boyacá, Mikhail Krasnov, está cometiendo presuntos y profundos actos de corrupción con los recursos del municipio para salvarse de las demandas que han pedido la nulidad de su elección. Tan escandalosa es la situación, que uno de sus jueces hace parte de ese tinglado de putrefacción.
Vamos por partes, como el colombo ruso repartiendo contratos de la Alcaldía, uno el 5 de febrero a uno de sus demandantes y otro, el 7 de febrero, a un magistrado del Tribunal Contencioso Administrativo de Boyacá por tercera persona.
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