
Solidaridad total con los habitantes del Catatumbo que están viviendo un infierno, lamentando la dolorosa pérdida de vidas y los desplazamientos forzados. Apoyo total a las Fuerzas Armadas que deben cumplir (sin ataduras) su obligación constitucional de defender la vida de los ciudadanos, dentro del marco de la ley. Repudio total a la barbarie del ELN, cuya degradación los ha convertido en lo que son hoy en día: una banda de asesinos, narcotraficantes, extorsionistas, mineros ilegales y aliados del dictador Maduro.
Ríos de tinta han corrido –y lo seguirán haciendo– analizando lo que pasó y lo que está sucediendo, sus causas y consecuencias. Pero quiero concentrarme en lo que considero que se debe hacer, muy probablemente en el próximo gobierno, porque al actual se le está acabando el oxígeno político y porque su capacidad de ejecutar es prácticamente nula.
Mi propuesta concreta para el próximo presidente de Colombia: diseñe (en campaña y defina los detalles apenas gane las elecciones) un Plan de Rescate Integral que comience a ejecutarse el 7 de agosto del año entrante, a las 3 de la tarde.
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