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Iván Serrano
Puntos de vista

El pacto entre dos dinastías involucradas en el escándalo de la UNGRD

En las fiestas de la Virgen del Pilar, a mediados de octubre, en Barrancas, La Guajira, se selló una alianza política entre dos clanes poderosos de historia paralela, los Manzur y los Soto. Sus caras visibles, los representantes a la Cámara Wadith Manzur Imbett y Juan Loreto Gómez Soto, posaron durante el servicio religioso junto con sus esposas y luego difundieron las imágenes en Instagram, mientras, puertas adentro, amarraban un acuerdo que le abriría a Manzur el camino hacia el Senado y le permitiría a Gómez buscar de nuevo la curul en la Cámara, con el aval del Partido Conservador.

Imagen Iván Serrado columna

No es la primera vez que el nombre de estos dos caciques aparece junto. A finales de 2024, en medio del escándalo de corrupción que estalló alrededor de la UNGRD y que terminó irradiando el manejo de la obra pública, la exasesora del Ministerio de Hacienda María Alejandra Benavides Soto rindió interrogatorio como indiciada ante una fiscalía delegada ante la Corte Suprema de Justicia. Su declaración, practicada en varias sesiones, quedó consignada en un informe de policía judicial y se enmarca en una colaboración orientada a obtener un principio de oportunidad.

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