
En medio del intenso debate por el “fracaso” que le augura la excanciller Laura Sarabia al plan del Gobierno para garantizar los pasaportes después del 31 de agosto -cuando se vence el contrato con la empresa que los provee-, y de la reiteración del jefe del Despacho Presidencial, Alfredo Saade, de que los colombianos podrán contar con estos documentos, lo único que queda claro es la gran ineficacia y el desorden de esta
administración.
Han transcurrido casi dos años desde que el presidente Gustavo Petro se propuso sacar del negocio a la empresa Thomas Greg & Sons -que elabora los pasaportes desde hace 17 años y a la cual acusó de corrupción- y transferir a la Imprenta Nacional la expedición de los documentos. Y en nada avanzó en ese tiempo la tarea para hacer la transición.
Han sido exactamente 21 meses de inacción desde septiembre de 2023, cuando el entonces canciller Álvaro Leyva declaró desierta la licitación para un nuevo contrato de producción de los pasaportes porque solo quedó como proponente Thomas Greg & Sons.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














