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Rodrigo Botero
Puntos de vista

¿Quemando el planeta?

Invocando el interés general y la necesidad de generar recursos financieros para “cerrar las brechas sociales y de infraestructura”, un proyecto de ley ha sido presentado en el Congreso de Perú, donde se abre la puerta a la producción de hidrocarburos y gran minería dentro de los Parques Nacionales. En el mismo tono y ritmo con que en otras partes del mundo se viene avanzando en la desregulación, y en especial de la limitación al desarrollo de actividades de hidrocarburos en las zonas de protección y de mayor sensibilidad ecológica, el proyecto enumera los casos de las áreas protegidas que se superponen con los lotes petroleros y que han impedido su actividad.

El proyecto abre un debate enorme que se expande por todo el planeta, más aún cuando toda la economía mundial viene dando un giro radical en torno al uso de hidrocarburos, motivado principalmente por la posición de los Estados Unidos, que ha planteado una reactivación económica a partir de su industria petrolera, la suspensión de las políticas de transición energética y la negación del cambio climático y su relación con factores antrópicos. Por supuesto, entre esa posición extrema y otras que plantean una transición gradual, hasta aquellas que niegan cualquier nueva actividad en tierra o mar, está precisamente el debate técnico, político y social que enfrentará Colombia en el debate electoral que se avecina.

En la misma semana en que se observan las mayores temperaturas registradas en Europa en la época posindustrial, y golpes de calor fuera de lo común en Estados Unidos y Canadá –o la mancha de frio extremo que sube desde Argentina hasta el sur de la Amazonia, en el ‘friaje’ más fuerte de este siglo–, se presenta esta iniciativa legislativa que llama la atención por lo que puede ser este ‘laboratorio’ político legal para los intereses de grandes empresas que ven en estos países tropicales una ventana de oportunidad ‘fácil’ para romper sus resquebrajados sistemas legales, que, en tiempos de crisis institucional, pueden ser el escenario para probar fórmulas con ‘escalabilidad’ continental. Unos, llamando al progreso y otros a un nuevo orden constitucional, abren las puertas a los enormes caimanes que han ido madurando las propuestas y proyectos económicos durante décadas y saben que es el momento de actuar.

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