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Rodrigo Botero
Puntos de vista

Trazabilidad significa ‘seguir el movimiento’

El Estado colombiano debe subsidiar la plaqueta electrónica que identifique a cada bovino en Colombia, su procedencia, y registre su movilidad y destino final. Como lo vimos la semana pasada, en la presentación que hicimos conjuntamente con Fedegán, Aexgán y el senador ponente, Marcos Daniel Pinedo, la evolución de los mercados internacionales exige de manera cada vez más certera el registro de procedencia y movilidad de los productos de la cadena cárnica proveniente de países tropicales –más aun aquellos donde el tema de la deforestación está identificado como una de las fuentes más importantes de emisiones– y, por supuesto, hace parte de los compromisos internacionales para la reducción de las Contribuciones No Determinadas (NDC, por su acrónimo en inglés).

El desincentivo económico para evitar la presión sobre los bosques depende en gran medida de limitar la capacidad de comercio de aquellos productos que provienen de zonas deforestadas y por las que, dependiendo de la cadena, se han establecido diferentes años de línea base para hacer el seguimiento. En el caso de la reglamentación europea, se ha definido diciembre de 2020 como fecha de referencia no solo para la cadena cárnica, sino para otros cinco productos, como son soya, palma, café, cacao y madera. Para limitar esa capacidad comercial, se requiere un sistema que empiece con la localización de los predios productores, el rastreo a su movilidad hasta centros de transformación, su diferenciación al unirse con otras fuentes de producto, y su seguimiento hasta el destino final, dando por hecho que los procesos de transformación también tendrán seguimiento.

Por supuesto, esto requiere registro y verificación de predios, catastro, identificación de propietarios, arrendatarios, usuarios y tenedores, en fin, todos los reaccionados con las unidades productivas y sus relaciones de proveedores con centros de transformación y consumo. Allí es donde en Colombia empezamos a tener grandes retos, pues, en general, no tenemos un sistema nacional de catastro actualizado a ese nivel de detalle, ni los gremios tienen tampoco información detallada de los pequeños productores, ni más aun de las relaciones de propiedad de la tierra y de los animales en sus diferentes etapas productivas. Y en la movilidad, menos aun cuando seguimos usando guías de movilización del precámbrico, manipulables, fuente de corrupción y donde seguimos camiones y no animales. Reingeniería urgente necesaria para el ICA y su sistema Sinigán, que, dicho por los propios ganaderos, “no sirve para nada”.

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